Voluntarios ayudan a que el campamento Franklin-Hiawatha tenga comida

Max Nesterak · Noticias MPR

Todas las tardes comienza a formarse una fila en el campamento de personas sin hogar en Minneapolis. Cocineros voluntarios preparan comida caliente donada para todos los que la necesiten. Algunos días son hamburguesas con queso o sloppy joes. Otros días es pollo con puré de papas.

Las comidas se preparan y se sirven junto a una gran fogata en el centro del campamento. Está justo al final de un empinado terraplén que conduce a la avenida Hiawatha, donde cruza la avenida Franklin. Docenas de tiendas de campaña se extienden en ambas direcciones. Aquí, la gente viene a calentarse, tomar una taza de café o mirar ropa que son buscar entre las donaciones de ropa.

En una tarde reciente, una nueva voluntaria, Sherri Villebrun, se sentó en una silla plegable junto al fuego, revolviendo puré de papas en una vasija enorme. Cerca de cien libras fueron recién donadas por la banda Leech Lake de Ojibwe.

“Tengo alrededor de cinco barras de mantequilla en esta olla, por lo cual deben estar buenas y mantecosas”, dijo Villebrun. “Ahora, si dependiera de mí, pondría mucha sal y pimienta, pero probablemente hay mucha gente que no necesita sal”.

Villebrun, quien es miembro del White Earth Nation en St. Paul, dice que se ofrece como voluntaria como agradecimiento al grupo que ayuda en la calle y que trata de ayudar a las personas con sobredosis, incluyendo a su sobrino.Los Nativos Contra la Heroína (Natives Against Heroin) tienen una gran carpa al lado de la fogata, donde se turnan para mantener la seguridad. Dicen que rompen peleas y administran el antídoto contra sobredosis naloxona, también conocido como Narcan. También ayudan a organizar el flujo de donaciones de ropa, carpas y alimentos que llegan a lo largo del día. James Cross, el fundador del grupo, dice que también intentan asegurarse de que todos obtengan una comida caliente. En esta tarde, compraron 300 piezas de pollo frito.

Cuando la comida está lista, se les sirve primero a las mujeres, los niños y los ancianos.

Muchos días, grupos de iglesias, empresas locales e incluso algunas personas preparan suficientes burritos, chili o pizzas para alimentar a las aproximadamente 200 personas que viven en el campamento. Camille Gage fue contratada por una coalición de organizaciones sin fines de lucro lideradas por nativos en los Twin Cities para coordinar las donaciones de ropa y alimentos a través de un sitio web que creó para el campamento.

La ciudad de Minneapolis y los líderes tribales están trabajando para establecer un refugio temporal justo al otro lado de la carretera en diciembre. Mientras tanto, las organizaciones sin fines de lucro y gubernamentales se presentan diariamente para administrar vacunas contra la gripe o para que se inscriban para el tratamiento de drogas y alcohol. Pero alimentar a la gente del campamento depende de voluntarios.

Cuando no hay comida caliente, Natives Against Heroin compran cientos de libras de hamburguesas con las donaciones que se han recolectado. Otros grupos también se han ofrecido para proporcionar comidas diarias. Gage dice que la American Indian Community Development Corporation envía cientos de almuerzos en bolsas todas las mañanaa, que algunos residentes recogen de camino al trabajo. También han estado dirigiendo donaciones de alimentos no perecederos a la Iglesia Católica Gichitwaa Kateri. Pero a pesar de los mejores esfuerzos de Gage en la coordinación, a veces cientos de bollos o docenas de donas aparecen sin previo aviso. Ella dice que la comida y el esfuerzo para servirla son siempre apreciados.

“No es nada fácil recibir suficiente comida para 200 personas en una intersección en East Franklin, cargarlo todo y repartirlo todo”, dijo Gage.

Angela Senogles-Bowen, de Leech Lake que ha vivido en el campamento durante dos meses, dice que aprecia cómo el campamento ha unido a la comunidad.

“Se siente como en los tiempos de antes cuando las tribus eran grandes tribus, hace 200 años atrás,”dijo Senogles-Bowen.