Una oposición sin pies ni cabeza… como anillo al dedo

Opinión Por: Marcos Dávila

 

La Cuarta Transformación de México, iniciada el 1 de diciembre de 2018, en muy pocas palabras, se puede resumir así:

«En México —dirá Andrés Manuel López Obrador— estamos construyendo, desde antes de la pandemia actual, y ahora con mayor intensidad, un nuevo modelo de país, con base en cinco principios fundamentales e indisolublemente relacionados entre sí: democracia, justicia, honestidad, austeridad y bienestar».

La Cuarta Transformación aparte de contar con el respaldo del pueblo, cuenta también con el liderazgo de AMLO, un líder nacional muy popular, tal vez el más popular en la historia moderna de México. Un líder que, entre muchas otras cualidades, no miente, no roba y no traiciona. Como el ‘prianismo’ comprenderá.

La minoría que no está a favor de AMLO, aquella que tiende a decir que el pueblo es una cosa que «no existe», hoy les extraña, hoy ya se van dando cuenta de que el pueblo no solo sí existe, sino que ese pueblo sí opina, que ese pueblo sí vota, que ese pueblo sí quiere a su presidente.

Esa es la élite política-económica que hoy se niega a aceptar que el pueblo no los quiere, por decir lo menos. Y no ven o no quieren ver que el país de hoy ya no le pertenece a Televisa ni a la clase política corrupta. No quieren ver que cada que se ataca al presidente no se ataca a un hombre, sino se menosprecia a la gran mayoría del pueblo de México que ha depositado sus esperanzas en la figura de ese gran hombre llamado Andrés Manuel López Obrador.

Es esa la oposición sin pies ni cabeza que le ha venido a caer como anillo al dedo al gobierno encabezado por AMLO. Han pasado más de dos años de gobierno, y la «oposición» no se sabe a ciencia cierta quién o quiénes la dirigen y, aparte de oponerse a todo, cuáles son sus contrapropuestas frente al proyecto de nación de la Cuarta Transformación.

En fin. Y, en resumen. Mientras que un día sí y el otro también se lanzan misiles desinformadores con el objetivo de desestabilizar el proceso transformador, no le han movido ni una pluma al ganso. Yo creo que ni, aunque se unieran todos los ‘conservas’ les daría como para detener el proceso iniciado el 1 de diciembre de 2018.

Eso sí, la transformación es de todos y es para todos, por lo que se requiere de la participación de todos los mexicanos. La línea de AMLO está más que clara: «No es me canso ganso y luego hacernos pato».