UN PAÍS SIN INMIGRANTES

UN PAÍS SIN INMIGRANTES

 

Por José López Zamorano-La Red Hispana

Todo empezó en TikTok.

 

Un joven y energético aspirante a abogado de 23 años, de madre mexicana y padre uruguayo, compartió su idea de convertir Valentine’s Day en “Un Día Sin Inmigrantes”, como un llamado de atención al país, pero especialmente al presidente Joe Biden, que la reforma migratoria para otorgar la ciudadanía 11 millones de indocumentados sigue siendo una promesa pendiente.

 

La convocatoria para no trabajar, no ir a la escuela y no comprar nada, subió como espuma. En unas semanas acumuló casi 100,000 seguidores en Facebook, miles de negocios se solidarizaron, el actor Mark Ruffalo, mejor conocido por su personaje de Hulk, se sumó al movimiento, así como las legisladoras Alexandria Ocasio-Cortés e Ilhan Omar, y el único legislador estadounidense nacido en México, Jesús “Chuy” García.

 

Y en Valentine’s Day, cientos de latinos se enfundaron en sus bufandas más gruesas, guantes y gorras para llegar a las puertas de la Casa Blanca desde varios puntos del país y exigirle al presidente que cumpla su promesa. Nada más nada menos. Otros eventos similares se realizaron en más de 20 ciudad de Estados Unidos incluidas, Los Ángeles, Nueva York, Houston, Atlanta, Chicago, Filadelfia, Raleigh, entre otras.

 

“La conversación (sobre la reforma migratoria) no ha disminuido… ha desaparecido”, lamentó el joven promotor del evento, Carlos Eduardo Espina. “Hay que usar esto como una base para seguir creciendo, porque hay que entender que no se puede lograr el cambio en un día. “Hay que ser persistente, si el gobierno no responde mañana pues regresamos en un mes y al otro mes”.

 

Por supuesto que no es la primera vez que somos testigos de sendas movilizaciones migratorias, ni es la primera ocasión en la que se convoque a un día sin inmigrantes. Un pesimista dirá que a pesar del activismo público no se ha logrado nada.

 

Pero la impresionante respuesta a la nueva convocatoria muestra que el tema migración sigue siendo una fibra sensible, no sólo para los afectados, sino para una porción del público estadounidense que comparte la idea de que este ejército de indocumentados merece una solución digna y humanitaria.

 

¿Cuál fue la respuesta presidencial? El presidente Biden llegaba acompañado de su esposa a la Casa Blanca. En el trayecto entre el helicóptero Marine One y la presidencia ejecutiva, los reporteros le preguntaron su reacción. Su contestación: “Happy Valentine’s Day”.

 

Todos entendemos que el presidente de los Estados Unidos encabeza un mandato acotado, no sólo por la férrea oposición de los republicanos, sino por la férrea oposición de dos senadores demócratas, Joe Manchin y Kyrsten Sinema, además de otros desacuerdos al interior de su propio partido demócrata entre sectores progresistas y moderados.

 

Pero esos millones de inmigrantes a quienes se les certifica como trabajadores esenciales cuando se les necesita y se les ignora al día siguiente, merecen una respuesta y una política a la altura de sus sacrificios y de sus contribuciones. En vísperas del Mensaje sobre el Estado de la Unión, el presidente Biden tiene la oportunidad, y la obligación moral, de articular una respuesta que dignifique no solamente su palabra sino a la comunidad de inmigrantes y a los Estados Unidos.