Trump se va, los inmigrantes se quedan

Opinion Por: Marcos Davila

A 4 años de Trump la lucha de los inmigrantes sigue viva. Esos “malvados del tercer mundo”, que le están moviendo el cuadro a los conservadores que se creen los dueños absolutos de Estados Unidos, ¡se quedan!

No, no deportaron a todos. No, no se terminó de construir el muro. No, no se le presionó a los inmigrantes al grado de que se deportasen a sí mismos.

Millones hoy celebramos la pronta partida del ocupante en turno de la Casa Blanca. Pero, al mismo tiempo, entendemos que el conservadurismo ahí seguirá y que los inmigrantes tendrán que seguir lidiando con aquellos que tienen miedo (unos secretamente y otros abiertamente) a que las llamadas “minorías” los rebasen en todos los ámbitos.

Los sectores más conservadores de Estados Unidos no van a ninguna parte, por lo que los inmigrantes tendrán que seguir haciéndoles frente. Y, cómo no hacerles frente a aquellos que creen que el papel de los “buenos” estadounidenses es resaltar lo malo y minimizar lo bueno de la inmigración, para ver si así todos llegamos a la conclusión de que los alrededores de 12 millones de indocumentados que viven estudian y/o trabajan actualmente en los Estados Unidos no son indispensables, y encima son “delincuentes” que lo único que hacen es “acabar con la cultura estadounidense”.

Los inmigrantes tendrán que seguir viéndose frente a frente con aquellos que le temen a que los grupos minoritarios empiecen a ganar posiciones cada vez más importantes en las estructuras que componen el sistema cultural, económico y político de los Estados Unidos. Tendrán que seguir viéndose frente a frente con aquellos que se oponen rotundamente a otorgar cualquier derecho a los indocumentados, por más básico que fuese ese derecho.

¡Enhorabuena, se va Trump! Pero, eso sí, las ideas reaccionarias y las actitudes racistas hacia las comunidades más vulnerables siguen más activas que nunca. Es por ello por lo que los 12 millones de inmigrantes indocumentados siempre deben de tener muy claro que, sea quien sea el ocupante en turno de la Casa Blanca, les corresponde a ellos mismos el seguir resistiendo y demandando respeto a su dignidad.