Trump ante su primera cita con Putin: sin agenda y sin ganas de hablar de las elecciones

Por Maria Ramirez

Tras años presumiendo de una relación que después negó, el presidente Donald Trump conocerá por fin en persona a Vladimir Putin esta semana en Hamburgo, en Alemania. El encuentro es el momento más esperado del segundo viaje a Europa de Trump desde que tomó posesión.

El presidente de Estados Unidos vuela a Polonia el miércoles para encontrarse con el presidente de este país, asistir a una cumbre de 12 países del Este de Europa y los Balcanes y dar un discurso en una plaza histórica en Varsovia.

El viernes y el sábado estará en las reuniones del G-20, el grupo de 20 grandes economías del mundo formado para buscar la estabilidad financiera y cuyos líderes se empezaron a reunir por la crisis de 2008. Se trata de un foro informal que los jefes de Estado y de Gobierno suelen aprovechar para charlas bilaterales. La conexión más esperada será la de Trump y Putin, que se han dado cita sin concretar los detalles, según la Casa Blanca y el Kremlin.

¿Una relación imaginaria?

En teoría, es la primera vez que Trump y Putin se ven cara a cara. En 2013, 2014 y 2015, Trump presumía de tener “una relación” con Putin y de haber sido agasajado con un regalo “bello” cuando el empresario celebró en Moscú el concurso de Miss Universo.

Trump incluso dijo que había tenido la oportunidad de “conocer muy bien” al líder ruso por haber compartido un programa de 60 minutes aunque Putin había grabado su segmento en Moscú y Trump lo había hecho en Nueva York.

En 2016, en medio de las denuncias de interferencias del Kremlin en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Trump cambió el discurso y aseguró que nunca había visto a Putin.

Sin agenda

La Casa Blanca dice no haber preparado el encuentro. En un briefing sobre el viaje de Trump a Europa, el general McMaster, consejero de Seguridad Nacional, aseguró sobre la charla con Putin: “No hay ninguna agenda específica. Va a ser en realidad sobre cualquier cosa de la que quiera hablar el presidente. También hablará con muchos otros líderes”.

Interrogado varias veces sobre si Trump mencionará la interferencia rusa en las elecciones, McMaster contestó con evasivas. Sólo dijo que una de las preocupaciones de Estados Unidos es que Rusia no sea una “fuerza desestabilizadora” en el mundo, sin hacer ninguna referencia específica a la campaña rusa que, según las agencias de inteligencia de Estados Unidos, se produjo durante las elecciones de 2016 y se puede volver a producir.

Gary Cohn, consejero económico del presidente, le quitó importancia al asunto. Cuando fue preguntado sobre la posible conversación acerca de la interferencia electoral, dijo: “Nuestra relación con Rusia no es diferente de la que tenemos con cualquier otro país”. Cohn subrayó las “oportunidades en las áreas de intereses comunes”.

El Kremlin ha dado algún detalle más de los temas para la reunión, con especial referencia a la guerra en Siria y las sanciones que impuso Estados Unidos a Rusia por la anexión de Crimea y la campaña de propaganda y hackeo contra Estados Unidos en 2016. El Senado de Estados Unidos ha renovado los castigos contra Rusia y ha reducido el papel del presidente para evitar que pueda limitar las sanciones.

Rusia se quejará de las sanciones como suele hacer en todos los foros, pero quiere aprovechar bien su momento con Trump. Un portavoz del Kremlin definió la reunión como “la más importante” del G-20.

Amigos polacos

Este viaje de Trump será más rápido y tal vez más indoloro que el de finales de mayo, cuando acabó abroncando a los aliados europeos durante una ceremonia en la OTAN y se negó a leer el compromiso con la defensa mutua que le habían escrito sus asesores.

Trump empieza su tour en Polonia, un lugar donde es impopular como en casi toda Europa, pero menos que en Francia, Reino Unido o España.

Sólo el 23% de los polacos confía en Trump, pero por ejemplo Polonia es uno de los países europeos que más admiran a Estados Unidos, según los datos de la encuesta global de Pew Research. El 73% de la población tiene una opinión favorable sobre Estados Unidos. La buena imagen del país supera el 80% entre los polacos más jóvenes, de 18 a 29 años.

La mayoría de los polacos se oponen a la construcción de un muro entre México y Estados Unidos o a la salida de Estados Unidos del acuerdo contra el cambio climático, pero, por ejemplo, a diferencia de los ciudadanos de otros países europeos, están a favor del veto de entrada de personas de países de mayoría musulmana.

El Gobierno polaco está ahora en manos de un partido que defiende una política agresiva contra la inmigración o la libertad de prensa y que está en el punto de mira de las instituciones de la Unión Europea por saltarse las reglas del estado de Derecho, como el respeto a las decisiones de los tribunales, el derecho a la protesta pacífica o la independencia de la justicia.

Otra vez Merkel

En Polonia Trump puede encontrar un mensaje parecido al suyo. Pero unas horas después en Alemania volverá a ver a los europeos occidentales con los que de momento no ha congeniado.

Lo más parecido que tiene a una aliada en Europa, Theresa May, la primera ministra británica, está en horas bajas tras perder la mayoría parlamentaria en sus elecciones y empezar a negociar la salida del Reino Unido de la Unión Europea desde una posición de debilidad.

Trump charlará de nuevo con la canciller Angela Merkel, la anfitriona del G-20 y quien ya ha dicho abiertamente que está preparada para la tensión y el desacuerdo de la cumbre.

La Administración Trump está debatiendo aranceles extra a las importaciones del acero y Trump repite que Alemania está aprovechándose de Estados Unidos por vender automóviles en su país.

La respuesta de Merkel, en rueda de prensa la semana pasada en Berlín, fue clara: “Cualquiera que piense que los problemas del mundo se pueden resolver con proteccionismo y aislacionismo está muy equivocado”.