Trasfondo del resentimiento de Donald Trump hacia México

Por: Luis Manuel de la Teja

De los 2.3 millones de negocios de hispanos en EU, según el Census Bureau  por etnicidad, géneros e industrias, más de un millón, es decir el 46% son de mexicanos, que contribuyeron a la economía de Estados Unidos con $ 635 mil millones de dólares, el equivalente al 5 por ciento del PIB en EU. Los inmigrantes nacidos en México en 2003- 2007 generaron alrededor de $494 mil millones de dólares por año, lo que representó el 3.76% del PIB estadounidense. Y el mercado hispano beneficia a empresas norteamericanas con su poder de compra  que en 2015 llegó a $ 1. 5 billones de dólares.  Estas cifras las ignora Donald Trump, el candidato Republicano y puntero en las encuestas e insiste en centrar su discurso xenofóbico anti-inmigrante, acusando que: “México manda a lo peor de su gente. Con un montón de problemas (…). Están trayendo drogas, al crimen, a los violadores”, El propuso levantar “un gran muro” -entre México y Estados Unidos-, con la condición de que “México lo pague”. El resentimiento tiene otro trasfondo.

Con una fortuna neta de $8.737 millones de dólares, según datos que circulan en diferentes medios de comunicación, los negocios bajo el nombre de Donald Trump comenzaron a tener presencia en gran parte de Estados Unidos, Europa, Asia, El Caribe y Brasil. Los planes en América Latina resultaron inevitables y México fue el primer país en el que se invirtió capital.

En el reportaje de Alejandra Espinoza de la Revista Mundo Ejecutivo, describe como Trump incursiona en México y empiezan los problemas. Detalla, que iniciaron cuando los hijos del estadounidense fueron invitados a varios informes de gobierno del entonces gobernador, Joaquín Hendricks Díaz, en Quintana Roo.

En 2007 se puso en marcha Punta Arrecifes Resort, bajo el sello de la Trump Organization. Con un presupuesto inicial de 350 millones de dólares, el objetivo era construir un campo de golf, una pista de aterrizaje privada, villas y tres mil habitaciones hoteleras en la costa oriente de Cozumel, Quintana Roo; en 2011 se dio a conocer que sólo se tenían planeadas 600 habitaciones.

El proyecto se detuvo en 2009 cuando habitantes de la zona se mostraron inconformes y amenazaron con manifestarse por el daño ambiental que ocasionaba la construcción.

Después, en 2012, el Diario Oficial de la Federación (DOF) decretó la zona como área natural protegida, por lo que las acciones de construcción no continuaron. El resentimiento de Donald Trump tomó fuerza en esos años por otra razón. Igual, en 2007, empezó la construcción del Trump Ocean Resort Baja, en Baja California. Dicho recinto incluía tres torres con 16 pisos cada una, albercas, spas y cancha de tenis; se ubicaba en la carretera Tijuana-Rosarito, en el área de Punta Bandera, Baja California. En 2009 se cancelaron los planes por problemas financieros.

Las intenciones de inversión en el país no cesaron, esta vez el representante fue Donald Trump Jr. En 2010 comenzaron las pláticas con el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías y hasta 2012 se decidió fomentar el turismo en la zona de Puerto Peñasco y la conclusión de la carretera costera en el estado. Estos planes formaron parte del programa gubernamental Sonora sí.

El magnate parecía no haber guardado rencores ante las circunstancias. Durante su discurso en el Club Nacional de Prensa, en mayo de 2014, declaró que “a México le está yendo fenomenalmente bien. México va a ser la nueva China en términos de producir bienes. Fíjense lo que está ocurriendo en México”.

La pregunta es, ¿cuál es el Plan B que el gobierno mexicano tendrá que considerar en caso de que Trump arribara a la Casa Blanca? Cuando son los negocios de Trump, la raíz de su malestar con México, que enardeció después con la entrega de los premios Oscar del premio que se le otorgó a Birdman, de Alejandro González Iñarritu, como mejor película, que enfurecieron a Trump que escribió:

“Los Oscar fueron una gran noche para México y ¿por qué no? Si le roban más a Estados Unidos que cualquier otra nación. Tengo una demanda en el corrupto sistema jurídico mexicano. Yo la gané, sin embargo, aún no puedo cobrar. No hagan negocios con México”.  

Hay que recordarle a Trump de las personas, no son las instituciones, y que la fuerza laboral mexicana en Estados Unidos insoslayablemente contribuye a la grandeza del país.

 

Tags