Todos somos inmigrantes… sí, hasta los “Americanos”

Opinión Por: Marcos Davila

Hoy como ayer, millones de personas han emigrado desde otras partes del mundo a la tierra que hoy conocemos como los Estados Unidos de América. Las razones siguen siendo las mismas: guerras, persecución, falta de libertades, falta de estabilidad, falta de empleos y, sobre todo, gente que está dispuesta a dejar a su respectiva madre patria para ganarse la vida en otra parte.

Algo que tienen en común las masas de inmigrantes es que siempre están en la mira del conservadurismo. Y es que el conservadurismo, ayer y hoy, es la fuerza ideológica que le ha hecho la vida más complicada al inmigrante. Histórica y repetitivamente, en Estados Unidos los inmigrantes ya establecidos (algunos, no todos) han rechazado a los inmigrantes recién llegados. Sin embargo, los antiguos inmigrantes han sabido superarse a pesar de ese rechazo hacia ellos, a pesar de toda dificultad, desde que se fundó este país, la inmigración ha hecho de Estados Unidos una gran potencia.

Hoy, le corresponde a esta generación de inmigrantes dejar plasmada una historia de comprensión y solidaridad hacia con las nuevas oleadas de inmigrantes que seguirán llegando. Que en la historia que habrá de contarse se sepa que esta generación luchó, que hizo lo que le correspondía, que hizo todo de su parte y que no se dejó envenenar por el ‘nativismo’; que, además, dejó un ejemplo a los más jóvenes para que no duden en respetar al menos afortunado, y que se plantó la semilla que pondrá un alto a ese círculo vicioso en donde los inmigrantes establecidos menosprecian y maltratan al recién llegado.

Lo que buscaban los inmigrantes desde el siglo XVII, sigue siendo lo mismo que buscan hoy las nuevas oleadas de inmigrantes, básicamente: libertad, trabajo y felicidad.