Tenemos el poder para evitar el cáncer de cuello uterino

Por: Minnesota DOH (Departamento de Salud)

El virus del papiloma humano, conocido también como el VPH, es muy común. Casi todas las personas sufren, cuando menos, un caso de VPH durante su vida. La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen solas, aunque no siempre y puede terminar en cáncer. En Estados Unidos, se diagnostican unos 35,000 casos de cáncer por año ocasionados por el VPH. La vacuna contra el VPH ayuda a proteger a los jóvenes contra el cáncer, impidiendo que contraigan este virus.

Uno de los tipos más comunes de cáncer causado por el VPH es el cáncer cervical o de cuello uterino. En una época, este cáncer era la principal causa de muerte por cáncer en mujeres de los Estados Unidos. El despistaje de cáncer de cuello uterino, que consiste en una serie de pruebas para detectar el cáncer en su etapa inicial, disminuye la cantidad de muertes por cáncer cervical.  En estos momentos, el despistaje y la vacuna contra el VPH han logrado que el cáncer de cuello uterino sea uno de los más fáciles de evitar.

Sin embargo, sigue siendo un problema. En 2016, se registraron unos 13,000 casos de cáncer de cuello uterino en Estados Unidos, 161 de los cuales afectaron a mujeres en Minnesota. Aún más mujeres sufren casos de precáncer, que implica la presencia de células anormales que llevan al cáncer, pero que se puede detectar a través de los despistajes, aunque las pruebas y el tratamiento del precáncer pueden ocasionar otros problemas de salud.

La vacunación contra el VPH puede evitar más del 90% de los casos de precáncer y cáncer de cuello uterino. El problema es que sólo se está vacunando a la mitad de las adolescentes en Minnesota.  Se recomienda que los jóvenes de ambos sexos reciban dos dosis de la vacuna contra el VPH cuando tengan 11 o 12 años. Los adolescentes un poco mayores y los adultos también pueden vacunarse, pero necesitarán tres dosis, si reciben la primera cuando tienen 15 años o más.

La efectividad de la vacuna es mayor antes de que la persona entre en contacto con el VPH. Los estudios demuestran que la protección de la vacuna dura mucho tiempo. Las mujeres que han sido vacunadas contra el VPH deben seguir sometiéndose al despistaje de cáncer de cuello uterino a partir de los 21 años porque la vacuna no es 100% efectiva para evitar el cáncer.

La vacuna contra el VPH es segura. Se han administrado más de 100 millones de vacunas contra el VPH desde que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) otorgó la licencia y los Centros para Prevención y Control de Enfermedades (CDC) la empezaron a recomendar. Todas las vacunas que se administran en Estados Unidos tienen que ser sometidas a varios años de pruebas de seguridad antes de recibir la licencia. Los profesionales de la salud siguen supervisando la seguridad de la vacuna una vez que se ha administrado y se cuenta con más de 10 años de datos de seguridad que indican que la vacuna es segura y no causa problemas graves de salud.

Las vacunas, como cualquier medicamento, pueden tener efectos secundarios, la mayoría de los cuales carecen de importancia. Los efectos secundarios más comunes reportados con las vacunas, entre ellas la del VPH, son dolor, enrojecimiento o hinchazón en el brazo donde recibió la vacuna. Por lo general, estos efectos desaparecen en unos días. Desmayarse después de recibir la vacuna es más común entre los adolescentes, por lo que los doctores les piden que se sienten y los observan durante 15 minutos.

Con la vacuna contra el VPH, tenemos el poder para evitar seis tipos de cáncer, entre ellos, el de cuello uterino. Lleve a vacunar a sus niños de 11 y 12 años para protegerlos. Hable con el médico de sus niños para que le indique qué vacunas les recomienda. Si no tiene un niño de esa edad, hable con sus familiares y amigos sobre la importancia de vacunar a sus hijos.