Swipe

Hace poco descubrí que con un solo “swipe right” puedo borrar los emails en mi buzón. Una maravilla. Un solo segundo y desaparece. Un segundo es lo que toma decidir si es algo que vale la pena guardar o no. Con los emails hoy día es fácil, una recibe tantos y tantos emails innecesarios. Y por mas que una trate de unsuscribe de las listas de email, es casi imposible disminuir la cantidad que llegan, se multiplican como los Gremlins (alerta de referencia generacional: si no entendiste la referencia a los Gremlins puede ser porque seas mucho mas joven que yo). Para todo hay que inscribirse, hacer login, bajar una app, entrar su información personal, ingresar el email (y una bendita contraseña más para la lista de contraseñas que nunca recordare). ¿Qué pasa entonces? El universo entero nos envía mensajes a diario que nunca leeremos.

 

Si usted es una persona normal, probablemente ignora los mensajes y deja que sigan acumulándose en el espacio (casi) infinito de la googlesfera. Si usted es como yo, todos los días repasa el buzón, y borra todo aquello que sabe que jamás leerá. El curso que nunca voy a tomar, la dieta que nunca voy a hacer, la meditación que nunca voy a seguir, la venta especial que nunca voy a aprovechar, la invitación que nunca voy a aceptar, la petición que nunca voy a firmar y así. Con la suerte que ahora solo me toma un segundo despejarme de todo lo que siento que está de más. ¿Aun así, porque hacerlo?

 

Nunca he sido persona de acumular muchas cosas, tampoco tengo muchas cosas para acumular. Me gusta pensarme como una persona que “viaja liviano”. Puede ser el resultado de haber crecido con lo necesario, o de haberme mudado de casa tantas veces en mi vida, la ultima vez que conté eran 10. ¡Actualmente llevo 5 años en el mismo lugar y creo que ya rompí el récord de años en el mismo sitio! Aun así,  de vez en cuando me da un ataque y hago una resaca tal que pareciera que si me descuido me boto a mí misma. Cualquier cosa que no tenga un valor especial (pero muy especial) y que no haya usado durante el último año se va.  Vivo en un apartamento acogedor pero pequeño, no hay mucho espacio para guardar cosas que no usamos, lo cual por un lado simplifica mucho la limpieza y por el otro lado me hace feliz.  Hace unos años también deje de usar carteras grandes, bajo la misma premisa de que: mientras mas grande la cartera mas tereques innecesarios una mete en ella. Es increíble lo que a veces encontraba en mis carteras, eran hoyos negros que se tragaban las cosas para luego escupirlas varios años después (¡con suerte!).

 

El otro día leí en un artículo (que vi en una de las múltiples plataformas de las cuales recibo notificaciones diarias…(inserte eye rolling Emoji aquí…) que las mujeres en general están dejando atrás el tradicional ritual de cuidado de la piel que tiene 10 pasos y requiere de 15 productos distintos. Parecería que ahora están optando por un acercamiento minimalista a la hora de limpiar y usar cremas para la cara. También dice el artículo que en algunos casos sustituyen estos por uno o varios productos recetados por un dermatólogo que “resuelve” sus problemas con menos productos. El tema del uso de medicamentos para todo es tema para otro café, pero se por experiencia propia que en cuanto a temas de la piel se refiere, menos es más y en muchas ocasiones lo que vemos por fuera es un reflejo de lo que ocurre por dentro. Mientras mas toxinas tenemos en nuestro cuerpo mas se refleja en la piel y cubrir la piel con cremas o maquillaje que a su vez están repletos de toxinas también no resuelve el problema. Parecería que la solución esta en reducir, simplificar o volver a lo natural.

 

 

Con el tiempo me veo en la necesidad de simplificarme en un mundo que insiste en que “más es más”. En un mundo donde todos parecieran querer venderte algo, desde el ultimo suplemento nutricional, la receta para descubrir tu “marca personal”, el camino hacia la paz interior, la crema iluminadora mas efectiva y la venta mas especial de todas las ventas más especiales del mundo entero. Si bien aprecio los avances de la tecnología y las buenas intenciones de muchas de las personas que quieren ofrecer sus servicios al mundo,  ahora opto por caminar más liviano, usar menos, guardar menos, consumir menos, hacer menos y descansar más. Así tenga que sacrificar 500 segundos de mi día haciendo swipe.

 

Recuerda, si te gustó este artículo y quieres recibir más información sobre el tema o continuar la

conversación con Lola, regístrate en http://bit.ly/cafeconlola