‘Sergio y Serguéi’: Cuba desde el espacio

«Sergio & Serguéi es una comedia divertida, que a la vez sabe mostrar la dura realidad bajo la que viven los cubanos, dejándonos una metáfora final muy sugerente».

Sergio & Serguéi, la última obra del veterano director y guionista Ernesto Daranas, es una deliciosa historia basada en hechos reales libremente desarrollados. Ambientada en el año 1991, cuando la caída del muro de Berlín y el hundimiento de la URSS, dejan a Cuba en medio de una gran crisis económica. Sergio, el protagonista de nuestra historia, es un radioaficionado que de vez en cuando intercambia conversaciones con un amigo en EE.UU, interpretado en clave humorística por Ron Perlman, al que recordamos en su papel de jefe de la banda de moteros en la serie Hijos de la Anarquía. Sergio, licenciado en filosofía marxista por la Universidad de Moscú, en estos momentos vive dando clases de forma precaria en una escuela. Por otra parte, el último cosmonauta soviético Sergei Krikaliov, se encuentra en la estación espacial MIR a punto de batir la plusmarca de estancia en el espacio, pero la estación está averiada y le comunican que la nueva Rusia ya no tiene presupuesto para mantener el programa espacial. En medio de todo ello Sergio, gracias a su emisora, contacta casualmente con el astronauta soviético… Lo que sigue a continuación es una brillante comedia de este veterano director y guionista cubano. Estamos ante una coproducción entre España, Cuba y EE.UU. y sin ser una gran superproducción, podemos disfrutar de unos magníficos efectos especiales que resuelven perfectamente todas las escenas que se desarrollan en la nave y en el espacio exterior y aún le da margen para insertar algunas escenas oníricas realmente divertidas.

Sergio es un profesor universitario cubano que estudió en Moscú y combatió en Angola y que, además, es un radioaficionado que logra contactar con Serguéi, astronauta ruso y único tripulante de la estación espacial MIR. Esta comunicación da lugar a una gran amistad y a testimoniar la caída del muro de Berlín, la implantación de la Perestroika y el definitivo aislamiento de Cuba como régimen comunista.

Triángulo de amistad tras las ondas de la radio entre el histórico cosmonauta, un profesor cubano de marxismo y un enigmático estadounidense, la película juega bien la carta de la doble metáfora. La de una persona suspendida en el espacio y en el tiempo, a la que es complicado bajar a la superficie porque es la última preocupación de un país que se desintegra, y la de una isla y sus ideales, representados en un personaje que da clases teóricas en la universidad mientras juega a un soterrado capitalismo práctico. Porque, en realidad, son dos islas en el tiempo, allí donde se separan las tesis del discurso final, y los ideales teóricos de su práctica cotidiana.

La película se sitúa en el terreno de la ironía, con crítica explícita pero amable y con dos protagonistas que sufren la precariedad de sus respectivos regímenes, en el caso del ruso sólo económica y, en el del cubano, de forma más apremiante. En este aspecto se basa una comedia sobre la picaresca para salir adelante en la capital de la isla enroque del socialismo: cómo ganarse la vida es mucho más interesante que las comunicaciones del astronauta solitario, soviético reducido ¿o elevado? a ruso.

Aparte del ambiente político que se desarrolla durante toda la película, la característica más importante y más conseguida de todo el filme es el conjunto de escenas donde se forja esa amistad entre dos radioaficionados, que dan lugar a momentos entre melancólicos y cómicos, donde destacan ante todo las interpretaciones de los dos protagonistas.

En su cuarto largometraje, y segundo estrenado en los cines españoles tras la muy bien recibida por la crítica Conducta (2014), Ernesto Daranas aplica un notable empaque formal y una calma, tanto en la puesta en escena como en las interpretaciones, que llevan a su película a un estado de paradójico sosiego en medio de la revolución. Y aunque el punto de vista de la narración, llevado por la pequeña hija del cubano desde un futuro contemporáneo, quizá no sea el más convincente, Sergio & Serguéi, que fluye bien entre la comedia del absurdo, el drama existencial y la fábula onírica, mantiene siempre un atractivo hechizo de doble hoja.

“No hay dinero ni para el papel de las revistas de la facultad”, le dicen a uno, mientras el otro aguarda con impaciencia que haya dinero para poder bajarlo del espacio. Son las dificultades políticas, sociales y personales de dos hombres que deben lidiar con el sistema que representan, y que en ambos casos quizá se hallara cerca de las nubes.

En definitiva, es una película que muestra desde la amistad unos hechos importantes ocurridos en una etapa concreta de la historia que sirve para reflejar cómo hasta en los momentos más adversos puede existir cierto ápice de felicidad y bienestar.

Sergio y Sergei se exhibirá el jueves 14 de marzo a las 7 pm en St. Anthony Main Theatre in Minneapolis.

Para más información sobre el 10.o Festival de Cine Cubano visite mspfilm.org o minnesotacubacommittee.org