Seguir luchando por los inmigrantes

Los Estados Unidos no son un infierno para el inmigrante, sin embargo, una minoría reaccionaria es quien se esmera en crearle un infierno al inmigrante.

 

Opinión Por: Marcos Dávila

Los conservadores, entre otras cosas, suelen referirse a los inmigrantes como los trabajadores “sin habilidades”. Solo que los conservadores no dirán que esos trabajadores “sin habilidades” son de los que más trabajan y, no se diga, de los que mejor trabajan.

Hay muchas cosas que los estadounidenses antiinmigrantes no dirán:

No dirán que sienten un odio muy particular hacia los más pobres y hacia los más vulnerables; no dirán que cuando mencionan el popular “All Men Are Created Equal” (todos somos iguales), se refieren a los blancos; no dirán que la frase de “Make America Great Again” (que los Estados Unidos vuelvan a ser grandes) se está refiriendo a un Estados Unidos de blancos y para blancos, que cada que se usa esta frase se invocan los tiempos de la esclavitud, de cuando se podía linchar negros sin consecuencia legal alguna; no dirán que son racistas (incluso se hacen los ofendidos al ser señalados como tal); no dirán que la multiculturalidad parece estarles arrebatando el poder y el privilegio blanco, no dirán que ese es uno de sus más grandes temores.

Por nuestra parte, quienes estamos del lado del progresismo debemos seguir luchando por los que están encerrados injustamente, a pesar de que son vulnerables a la pandemia del Covid-19; oponernos a las condiciones de esclavitud en las que se tiene a muchos trabajadores; por un alto a la humillación de que Estados Unidos sea quien construye un muro para bloquear el paso a mexicanos, centro y sudamericanos, con ello, condenando a miles a la muerte; seguir luchando por los niños humillados, encerrados en jaulas improvisadas, por los niños que son enjuiciados y que ni siquiera se les provee un abogado; por los jóvenes a quienes, sin haber cometido delito alguno (fuera de no tener papeles), se les ha deportado a una madre, a un padre o a ambos; por la abolición de los centros de violación, mejor conocidos como centros de detención, por justicia por quienes han muerto en estos centros y por la desaparición de la migra.