Quinto Festival de Cine Cubano: Película “NADA”

Película cubana “NADA” entretiene y hace pensar
Jueves 27 de febrero, 7pm,  Teatro St. Anthony Main en Minneapolis.

Minnesota Cuba Committee, junto con Film Society of Minneapolis/St. Paul, y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica(ICAIC)se complacen en presentar el Quinto Festival de Cine Cubano, a realizarse los jueves, desde el 20 de febrero hasta el 27 marzo, a las 7 de la noche en el teatro St. Anthony Main, en Minneapolis. El tema de este festival es “Mujeres y afrocubanos en el cine”, para destacar la labor de realizadoras afrocubanas que han contribuido al crecimiento de la cinematografía en Cuba.

Es curioso como una cinta centrada en pocos personajes, casi intimista porque sólo uno de ellos es el central, despliega al mismo tiempo una intensa creatividad visual, moderna, dinámica y con un toque de humor muy agradable.

Esta aparente paradoja se resuelve alrededor de un guión sencillo y adecuado que se expone con muchos recursos visuales. Desde los créditos de entrada, el director Juan Carlos Cremata muestra su imaginación visual y expone directamente al espectador su propuesta.

La cinta se presenta en blanco y negro con detalles de color, que muestra una Habana en cámara rápida que muestra el paso de las horas, los cambios del sol, el movimiento de la gente. Dentro de ese cosmos social el director se cierra a un solo personaje, Carla Pérez (actuada por una excelente Thais Valdés).

Esta joven mujer trabaja en el correo mientras espera el resultado de la lotería de visas para el ingreso permanente a los Estados Unidos, a la que la inscribió su madre, residente en Miami. Su trabajo es poner los sellos que cancelan los timbres y mientras lo desarrolla sufre un accidente y derrama café sobre una carta. Se la lleva a su casa y la seca. Por curiosidad lee el contenido: es una carta de amor malísima, pésima… y como una nueva escribiente florentina decide “arreglarla”, darle una nueva voz al sentimiento con una redacción más adecuada y romántica.

Así, la soledad de la chica se transforma en un vigor literario que hace de la comunicación epístolar todo un acontecimiento gozoso. Todos los días se lleva cartas nuevas, a las que recompone para darle vigor a los sentimientos. Una hija distante y fría que escribe a su padre se transforma -vía Carla Pérez- en una hija amorosa, que extraña la presencia del padre y que le expone cuanto lo quiere. Claro, cuando el padre lee la carta se emociona hasta las lágrimas.

Carla se vuelve una traductora de cartas, en donde vuelca también su sensibilidad y sus capacidades de escritora amateur. De alguna manera va reinventando personajes, facilitando la comunicación y, poco a poco, reconstruye la vida emocional de destinador y destinatario, convirtiéndola en más humana.

Esta anécdota sencilla se redondea con los personajes secundarios, la vecina chismosa, el joven cartero cómplice del delito, la jefa de la oficina postal que es blanco de la crítica antiburocrática. Este último personaje está actuado por Daisy Granados, actriz símbolo de toda una época del cine cubano.

Por lo demás, estamos frente a una cinta cubana digna de verse, que demuestra que tanto la palabra como el cine sirven para algo, dentro de un marco de gozo y placer por la vida y por el cine mismo.

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