¿Qué ocurre con las armas en los Estados Unidos?

¿Estamos dando un paso hacia atrás?

Por Megan Strom
meg_strom@hotmail.com

El derecho a portar armas está protegido por la Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. El primero de enero de este año entró en vigor una ley firmada por el gobernador de Texas, Greg Abbott, que extendió la enmienda para permitir a los residentes llevar un arma a la vista. Aunque esta ley no es sino un cambio mínimo a la Segunda enmienda, la pregunta que sigue es: ¿estamos dando un paso hacia atrás cuando eliminamos las restricciones a la compra y portación de los armas?

Aunque la ley federal determina las restricciones en cuanto a la compra y portación de armas, esto solamente es un nivel básico de control; de ahí, cada estado decide si quiere imponer más o menos restricciones. Texas es uno de los estados que ha decidido imponer cada vez menos restricciones en la portación de armas, llevando a la decisión de dejar que la gente lleve una pistola en el cinturón, tal y como lo hace la policía. Esto significa que, desde el primero del año, 925 mil tejanos podrán andar por las calles como lo hacían en los tiempos de los cowboys, o los vaqueros, cuando el oeste todavía era una región despoblada y donde no se respetaban las leyes.

¿Por qué esta insistencia en suavizar las leyes en cuanto a las armas de fuego? Parece que, para algunos, es para asegurar las protecciones de la Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. El grupo Open Carry Texas, que ha apoyado esta nueva ley, ha dicho: “Nuestro objetivo final [con la nueva ley en Texas] es que la portación sea constitucional; si tú compras legalmente un arma, deberías poder portarla sin tener que pedir permiso al gobierno a través de una licencia especial” (Sin Embargo, 1 enero 2016).

Si fuera simplemente cuestión de garantizar los derechos prometidos por la constitución, no sería tan polémico este asunto. El problema es que las armas resultan en consecuencias graves, como el homicidio, sobre todo en las Américas. Es una de las regiones donde más homicidios por causa de un arma de fuego ocurren: Honduras, El Salvador, Jamaica, Guatemala, Colombia, Belice, Puerto Rico y Brasil se encuentran entre los diez países con mayores tasas de homicidio en el mundo. En el país más violento, Honduras, ocurren 68 muertes por cada 100.000 habitantes anualmente.

Los Estados Unidos no quedan muy atrás, ya que ocurren 3,54 homicidios por cada 100.000 personas al año. Este dato no es sorprendente si consideramos que este es el país con el mayor porcentaje de armas por población en el mundo: según the Council on Foreign Relations, hay 88,8 armas de fuego por cada 100 personas en los Estados Unidos.

En otras regiones del mundo, la tasa de homicidio es casi cero: en Noruega, Australia, los Países Bajos, Alemania, Nueva Zelanda y Japón, menos de una persona por cada 100.000 muere al año como resultado de una balacera. No es de sorprender que en estos países es mucho más difícil conseguir y portar un arma de fuego que en los Estados Unidos y otros países más violentos.

Sin embargo, es notable que no necesariamente hay menos armas en estos países, sino que la cultura sobre el uso y la portación de las armas es distinta. Es posible que las altas restricciones correspondan a una cultura en la cual la portación de un arma no es tan anhelada. Otro factor para tomar en cuenta es el estado económico de los países con menores tasas de homicidio por causa de las armas: generalmente, tienen economías mucho más fuertes y mucho menos gente que vive bajo el umbral de pobreza. De esa manera, no es una simple cuestión de leyes y cultura; existen muchos otros factores que influyen en la forma en que la gente usa las armas.

Teniendo estos datos en cuenta, nos debemos preguntar si este cambio de ley que ahora permite que los tejanos con licencias para portar armas lo puedan hacer a la vista significa un avance o un paso hacia atrás. Cada quien tendrá su forma de verlo, pero lo más importante es considerar todos los factores y, sobre todo, el efecto que puedan tener las armas de fuego en la vida de los estadounidenses.

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