Paramédicos que hacen visitas al hogar mejoran la atención, reducen costos

Mark Zdechlik · MPR

El trabajo de paramédico evoca la imagen de alguien que se apresura a una emergencia en ambulancia, con luces parpadeantes y sirenas sonando, pero no Shelly Brown. Ella es una paramédico certificada de la comunidad con el Regions Hospital en St. Paul que maneja un Volkswagen Beetle, se detiene en las luces rojas y entra tranquilamente a los hogares de sus clientes para hacer check-ins.

Ella es parte de un pequeño grupo de paramédicos comunitarios certificados de Minnesota, que visitan a los pacientes en casa para ayudarles con su transición del regreso a la casa desde el hospital, y con la gestión de condiciones crónicas. Los primeros resultados indican que las visitas al hogar mejoran la satisfacción del paciente y reducen los gastos médicos.

Durante una tarde reciente, Brown pasó a visitar a Charlie y Diane Stuns en el este de St. Paul. Charlie Stuns, de 64 años, sufrió un derrame cerebral en febrero. Él y Diane Stuns inicialmente rehusaron la oferta de visitas domiciliarias cuando el hospital lo dio de alta. Pero cambiaron de opinión y decidieron darle un intento a la práctica de paramédicos comunitarios.

“Estoy muy contento de que haya venido Shelly”, dijo Charlie Stuns, sentado en el sofá de su sala. Diane Stuns dijo que Brown tomaría los signos vitales de Charlie Stuns en casa y se encargaría de responder a cualquier inquietud que tuvieran.

“No sé lo que habríamos hecho sin Shelly”, dijo Diane Stuns. “Hemos llegado a considerarla a ella como la calma en el medio de la tormenta.”

Brown dijo que las visitas a domicilio les provee información valiosa sobre la vida de sus pacientes.

“Tenemos la ventaja de poder de entrar en el hogar y realmente sentarnos con un paciente — en vez de ir a la clínica — y poder observar lo que realmente está sucediendo en sus vidas, cómo es su vida cotidiana, averiguar lo que están comiendo, cómo duermen, cómo son sus actividades diarias,” Brown dijo.

Recordó conocer a una mujer con diabetes que consumía mucho Mountain Dew azucarado y no estaba tomando su insulina correctamente. Brown dijo que convenció a la mujer para que bebiera menos gaseosas y le enseñó cómo administrarse la insulina adecuadamente.

El Departamento de salud de Minnesota dice que los paramédicos comunitarios están presentes en toda Minnesota, pero casi la mitad están en las ciudades gemelas. Los funcionarios estatales dicen que actualmente hay 127 paramédicos comunitarios certificados y que se necesitan muchos más.

Los paramédicos que deseen obtener la certificación deben tener dos años de experiencia y someterse a más de 100 horas de curso en salón de clase, y cerca de 200 horas de capacitación clínica práctica.

El cuidado de la salud es complicado, pero una cosa es clara: las personas con afecciones crónicas como la diabetes representan la gran mayoría de los gastos en atención médica, hasta cerca de 85 centavos por cada dólar.

Además de ayudar a hacer la transición a corto plazo del hospital al hogar, el objetivo a largo plazo de la ambulancia comunitaria es ayudar a pacientes con problemas de salud crónica y a cuidarse a sí mismos.

El Regions Hospital ha estado probando programas de paramédicos comunitarios durante varios años. A principios del 2015, el hospital se unió al Departamento de bomberos de St. Paul y a una clínica de salud comunitaria para un proyecto piloto de tres años que realizó casi 1,000 visitas domiciliarias para ayudar a pacientes a controlar la diabetes y la presión arterial alta.

Casi la mitad de los pacientes con hipertensión redujo su presión arterial a un nivel saludable. Casi el 80 por ciento de sus pacientes diabéticos redujo sus niveles de azúcar en la sangre.

“El ahorro de costos ha sido tremendo, pero realmente el impacto en la vida de los pacientes probablemente ha sido aún más grande”, dijo el Dr. Aaron Burnett, un médico de medicina de emergencia en el Regions Hospital que supervisa el programa de paramédicos comunitarios.

“Los pacientes que reciben intervención de paramédicos comunitarios no sólo están regresando menos al hospital, sino que también están más satisfechos con su cuido”, dijo Burnett. “Están tomando su medicamento más adecuadamente. Por lo que estamos viendo los beneficios no tan solo desde el punto de vista de los números, sino también del punto de vista del paciente.”

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