Para dar con los 43, que se investigue a todos

Opinión Por: Marcos Dávila

Aquel nombre que muchos ni siquiera habíamos escuchado antes, empezaría a resonar por todo México y por todo el mundo: Ayotzinapa, una comunidad del municipio de Tixtla, en el estado de Guerrero, nos abrió los ojos a muchos.

Fue a partir de esa noche de 26 de septiembre de 2014, que muchos mexicanos nos fuimos dando cuenta de que el problema de las desapariciones forzadas en México era un problema serio y real, un problema que a cualquiera podría alcanzar, sobre todo si se es pobre. Ese acto de terrorismo de Estado nos hizo ver a muchos, que el nivel de descomposición social y la corrupción de las estructuras gubernamentales se estaban tornando inaguantables.

Los pasados gobiernos conservadores no se preocupaban por acabar con el hambre, con la falta de educación, con la inseguridad, con la corrupción (ellos fueron la corrupción); para ellos lo más prioritario era suprimir la protesta, cerrar escuelas, etiquetar a jóvenes como “ninis”, privatizar todos los bienes de la nación, robarse el dinero del pueblo; querían, además, acostumbrar a la sociedad a que viera la corrupción de alto nivel como algo “normal”, acostumbrarla a las desapariciones, al terrorismo de Estado.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, la cosa pública se está tornando cada vez más transparente y el mundo se está dando cuenta de la fea realidad que prevaleció por décadas en México. Quién iba a pensar que muchos de los mismísimos encargados de “administrar” la justicia eran, más bien, estorbos, vividores, protectores de criminales.

La Cuarta Transformación tiene la tarea de encontrar a los 43 muchachos y de satisfacer los reclamos de justicia de sus familias. Por eso, es indispensable que se investigue a todos, sin importar qué tanto poder político, económico o “influencias” pudiesen tener, sin importar si son jueces o si han sido o no presidentes de México.

Por Ayotzinapa y por las decenas de miles de víctimas del Estado: ¡Verdad y justicia ya!