PANCHO VILLA, UN MEXICANO HONORABLE

Por: Marcos Dávila

 

Uno de los hombres destacados en la historia de México más admirados, es sin duda Pancho Villa. José Doroteo Arango Arámbula, más conocido como Pancho Villa, es de los revolucionarios más queridos en México por haber prestado un gran servicio a la patria.

Aquí solo un poco sobre nuestro querido Villa:

SUS DIVERSOS APODOS

Francisco Villa (nombre que se dio a sí mismo) tuvo varios apodos: «alias Arcadio Regalado, alias Salvador Heredia, alias Pancho Villa, alias Gorra Gacha, alias el Güero, alias la Fierona, alias A. Castañeda, alias el Minero, alias Rayo Saucedo, alias Antonio Flores, alias Alfredo».

EDUCACIÓN

La falta de escuela no le sería ningún impedimento para llegar a ser uno de los líderes más destacados de la Revolución Mexicana. Pancho Villa no estudió ni la primaria. Aprendió a medio leer y escribir ya de adulto. Cuando estuvo en la cárcel (dicen que no hay nada como la cárcel para darse tiempo para la lectura), una vez empezaba a entender lo que decían los libros, se apasionaría por la historia de México. No escribía ni leía muy bien pero «lo que hacía realmente bien eran las sumas y las restas, inclusive las multiplicaciones, y sabía sacar intereses».

Villa sentía un especial cariño por aquellos que se dedican a enseñar; para él, la ocupación de los maestros era «la profesión que más admiraba».

Sin ser una persona estudiada, su actitud hacia la educación fue la de alguien que se preocupa porque los mexicanos tengan acceso a ella. «Chihuahua tiene 40 mil habitantes. Pancho crea 50 escuelas. John Reed dice que le oyó decir a Villa con frecuencia que cuando pasó por una esquina había visto un grupo de niños jugando; era de mañana, estaban jugando porque no iban a la escuela. Eso era suficiente para intentar poner allí una escuela».

SOBRE EL ALCOHOL

Pancho Villa tuvo una actitud muy peculiar hacia con el alcohol. Villa se preguntaba «quién sabe qué sería más feo, una purga de aceite o una cerveza. En lo personal decía que las cervezas sabían a meados». Cuando a Pancho Villa se le nombra gobernador de Chihuahua, «uno de los primeros actos del gobernador fue establecer la ley seca para el ejército rebelde, con amenaza de fusilamiento al que encuentren bebiendo».

SOBRE BANDOLERISMO

Hay de bandoleros a bandoleros. «En Chihuahua me llaman bandido —dirá Pancho Villa— y están en un error; los que gobiernan el estado son los verdaderos ladrones. Yo comparado con ellos soy un caballero».

CONTRA LA OLIGARQUÍA DE CHIHUAHUA

Al día siguiente de tomar Chihuahua, Villa ordena la deportación de los españoles. «Cualquier español que dentro de cinco días esté en el territorio del estado, será llevado a la pared más cercana. Quedando sujeta la propiedad de esos individuos a la intervención de las autoridades… como subsidio de guerra (destinado al fondo de indemnización de viudas y huérfanos)».

«A los rurales los habían sacado a tiros, ahora sacaban a patadas a muchos de los hacendados. Se decretó la confiscación de los bienes de la oligarquía de Chihuahua. De un plumazo, literalmente, les había quitado innumerables empresas comerciales, vacas, borregos, cuentas bancarias, haciendas, molinos, caballos, carretas, cosechas, automóviles».

BUENO PARA EL RIFLE

Hacia 1909 la maestra de Santa Inés, Julia Franco, recordaba que llegó a Santa Inés un vendedor de mulas y caballos, se juntó la gente a comprar y luego el hombre retó a los lugareños a tirar y se dedicaron a tumbar objetos colocados en las ramas de un encino. Y escuchó a alguno decir: “Ni hablar, es bueno este Pancho Villa para el rifle”.