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Por el Instituto Nacional del Cáncer
Las minorías raciales y étnicas en Estados
Unidos han sido más afectadas que
la población de blancos estadounidenses
por la epidemia del VIH y sida– ellas
constituyen aproximadamente un tercio
de la población, pero representan dos
tercios de todos los casos. En 2009, los
afroamericanos constituían 14% de la
población, pero representaban el 44% de
todas las infecciones nuevas por VIH. Y
los hispanos constituían 16% de la población,
pero el 20% de los casos nuevos
con VIH en 2009.
Todos los pacientes infectados por VIH,
incluyendo las minorías raciales y étnicas,
se están beneficiando de tratamientos
nuevos y más eficaces que se
crearon en los últimos 15 años. Sin embargo,
como los pacientes viven más
tiempo, la distribución del cáncer ha
cambiado drásticamente. Mientras los
tipos de cáncer que habitualmente se
han asociado con el avance del sida están
disminuyendo en la población con
VIH y sida, actualmente hay otros tipos
de cáncer que van en aumento.
Una historia de dos enfermedades
El cáncer y el VIH y sida han sido siempre
“una historia de dos enfermedades”,
según los investigadores del Instituto
Nacional del Cáncer (NCI). La infección
por VIH no solo debilita el sistema inmunitario,
lo cual conduce al sida y aumenta
el riesgo de infecciones oportunistas,
sino también aumenta el riesgo de
varios tipos de cáncer.
Uno de estos cánceres es el sarcoma
de Kaposi. Antes de la epidemia de
VIH y sida, el sarcoma de Kaposi era
sumamente raro, pero al presentarse
la epidemia, este se volvió más común.
Ciertamente, el aumento del sarcoma
de Kaposi ayudó a alertar a los médicos
sobre la epidemia, en primer lugar. El
sarcoma de Kaposi es ahora uno de los
tres cánceres, junto con el linfoma no
Hodgkin y el cáncer cervical invasivo,
cuya presencia forma parte del criterio
para determinar si una persona infectada
por VIH ha contraído sida. En 1995,
51 414 personas murieron de sida, y 34
000 personas con VIH habían presentado
uno de estos cánceres indicadores en
los cinco años anteriores.
Desde entonces, “ha sido sorprendente
el progreso contra la infección por VIH
y sida, diagnósticos que se percibían
antes como una sentencia automática
de muerte”, afirmó el doctor Robert
Wiltrout, director del Centro para la
Investigación del Cáncer del NCI. En
2005, las muertes por sida ascendieron
a aproximadamente 17 000, una reducción
de casi 65% de la
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