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En el invierno de 2010, cuando estaba por despuntar
el aciago año de 2011, expresé públicamente
un deseo: que los soñadores asumieran el liderazgo
de la ingrata lucha por la legalización de los
indocumentados.
Para fortuna de los 11 millones de inermes inmigrantes, los
muchachos hicieron realidad mi sueño.
En 2012, ya los jóvenes nuevamente están a la vanguardia.
En la Florida, le han convertido en un yogur las presentaciones
a congresistas, como Mario Díaz-Balart, que le dio su
respaldo al precandidato republicano, Mitt Romney, quien
ha dicho que se opone a la legalización de los estudiantes
indocumentados.
Y al propio Romney se le apareció en Nueva York la soñadora,
nacida en Perú, Lucy Allain, quien confrontó al aspirante
presidencial millonario con la pregunta obligada del
Dream Act.
La respuesta ha sido ampliamente difundida por los medios
de comunicación: un seco retiro de la mano del candidato
que dice “creer en nosotros”.
Allain fue víctima de una lluvia de insultos de los partidarios
del exgobernador de Massachusetts, quienes revelando su
ignorancia supina, le sugirieron, siguiendo el esquema del
estereotipo, que se regresara a México, país donde se refugió
el bisabuelo del candidato y donde también nació su padre.
Yo espero que la vida me haga el milagro de ver a los “dreamers”
realizando una manifestación masiva en la ciudad donde
radico, Charlotte, Carolina del Norte, durante la Convención
Nacional Demócrata, en septiembre.
En la demostración tendrían que recordarle al presidente
Barack Obama, que su promesa de una reforma migratoria
integral no se ha cumplido y que tiene que hacerla realidad
si resulta reelegido.
Lo mismo, quisiera ver a los soñadores en Tampa, en los
días de la convención republicana, cantándole las verdades a
Romney o al expresidente de la Cámara de Representantes,
Newt Gingrich.
Gingrich me dijo en Rock Hill,
que la solución para el problema
migratorio era un programa
de trabajadores huéspedes,
después de haber afirmado con
vehemencia que una de sus
primeras decisiones, de llegar
a ser presidente, era suspender
la demanda del Departamento
de Justicia contra el estado de
Carolina del Sur, por la ley
SB20, que permitiría el arresto
de “sospechosos” de
ser indocumentados y que
aún sin estar vigente totalmente
ha causado estragos
entre la población inmigrante.
Yo sueño con que los soñadores
movilicen a los
votantes hispanos en
noviembre, para que los
sueños de todos, por
fin se hagan realidad.
*Rafael Prieto
Zartha es el
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