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Con una sonrisa de comercial
de crema dental para saludar
a los latinos con una mano y
en la otra con un cuchillo para
asentar la puñalada trapera en
la espalda, el precandidato republicano
a la presidencia, Mitt Romney, lanzó su
campaña para lograr el voto hispano en
las elecciones presidenciales de noviembre.
En el mismo día en que salió al aire el
inspirador comercial político “Nosotros”,
narrado en perfecto español por su hijo
Craig, y con el colofón de Romney, diciendo
en la lengua de Cervantes: “muchas
gracias”, de sus oficinas en Boston se
emitió un comunicado de prensa celebrando
el apoyo del prominente abogado
antiinmigrante Kris Kobach, a su aspiración
para llegar a la Casa Blanca.
El anuncio de televisión estuvo dirigido a
los votantes latinos de la Florida, con imágenes
de una familia hispana alrededor
de una mesa, una niña en un columpio,
jóvenes hispanas luciendo togas de
graduación, un empresario
latino y el respaldo
del excongresista Lincoln Díaz-Balart,
su hermano el representante federal Mario,
y la congresista Ileana Ros-Lehtinen.
El comunicado expresando alegría por el
respaldo de Kobach, fue interpretado por
los medios de comunicación como parte
de su estrategia para lograr el voto de los
sectores más conservadores de Carolina
del Sur, donde habrá primarias el sábado
21 de enero.
Así lo definieron: la publicación especializada
en el Capitolio “The Hill”, el diario
“The New York Times”, que criticó al
candidato a la postulación del Gran Viejo
Partido (GOP) y analistas de portales
de internet, como los que escriben en el
Hufftington Post.
“Estoy muy orgulloso de ganar el respaldo
de Kris”, dice el comunicado, que agrega
en palabras de Romney: “Kris ha sido un
verdadero líder en asegurar nuestras fronteras
y parar el flujo de la inmigración ilegal
a nuestro país”.
El abogado, que ha sido el cerebro detrás
d e las leyes antiinmigrantes estatales
y locales que han
causado
a n -
gustia y dolor en los vecindarios hispanos
habitados por indocumentados, contesta
en el documento, el cual fue preparado
conjuntamente.
“Necesitamos un presidente que finalmente
pare un problema que ha plagado
a nuestro país durante una generación”,
dice Kobach, quien acusa a los indocumentados
de quitarle el trabajo a los
ciudadanos y residentes legales y de consumir
cientos de miles de millones de
dólares en beneficios, a costa de los contribuyentes
al fisco.
Kobach añade que: “la inmigración ilegal
es una pesadilla para
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