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El número de emigrantes que regresó
a su patria aumentó a partir de 2010,
cuando varios estados aprobaron leyes
migratorias más severas, criminalizando
la inmigración indocumentada
y endureciendo las represalias policiales.
Las nuevas normas restringen,
entre otras cosas, el acceso de los inmigrantes
a la vivienda, la educación
o la sanidad, y cierne sobre ellos la
amenaza constante de la deportación.
“La política migratoria se está haciendo
más y más represiva” en la medida
en que viola derechos humanos, apunta
el experto Víctor Quintana, recordando
que, en su mayor parte, ello se
debe a los esfuerzos del partido republicano
de EUA., que aspira a la presidencia
en 2012. “Entre los candidatos
del partido hay una competencia por
ver quién es más duro, hosco y represivo
con la inmigración. Están jugando
para complacer a la extrema derecha
norteamericana”, dice el experto.
De hecho, estas amenazas y represalias
atemorizan a muchas personas que
quieren trabajar y buscar una mejor
vida, y que acaban persuadidos de que
lo mejor es irse de EUA.
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