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LIMA.- El presidente peruano, Ollanta Humala, está llevando
a cabo una profunda remodelación en su gabinete.
Tras la inesperada renuncia el pasado sábado del
presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner
Ghitis, el presidente de Perú escogió al ministro del
Interior, Óscar Valdés, empresario y ex comandante
del Ejército, para ocupar su cargo en una ceremonia
celebrada el pasado domingo en el Palacio de Gobierno
de Lima. Asimismo, 10 ministros fueron reemplazados,
incluidos los de Energía y Minas, Cultura, Producción,
Trabajo y Justicia. Y entre los ocho ministros que
mantendrán sus cargos, destaca el de Economía y Finanzas,
Luis Miguel Castilla, con experiencia en este
sector desde la gestión del ex presidente Alan García.
La oposición al Gobierno resultó evidente cuando, a
finales de noviembre, se llevaron a cabo movilizaciones
y protestas contra el proyecto minero de Cajarmarca.
Con la declaración del estado de excepción
para imponer el orden en la zona, las discrepancias en
el gabinete fueron visibles y se preveía la posibilidad
de un cambio en el mismo. En su carta de dimisión,
Lerner declaró que el Gobierno está entrando “en una
nueva etapa” pero que no había dado un cambio ni a
la izquierda ni a la derecha. Algunos analistas advierten
que, dada la condición de ex militar de Valdés,
los cambios podrían conducir a la “militarización” del
Gobierno, mientras otros afirman que los cambios son
el resultado de una crisis interna. Valdés, por su parte,
aseguró que estos cambios no se debían a una crisis
en el Gobierno sino a reajustes normales, de acuerdo
a la prerrogativa presidencial. “No hay ninguna crisis,
lo que hay es un reajuste en el gabinete, como suele
hacerse. El presidente de la República tiene la facultad
de modificar, reajustar y hacer cambios o afinamientos
en su gabinete, no hay ninguna crisis”.
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