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Yo no podía creer lo que estaba
escuchando durante
la primera reunión del
Comité de Inmigración
de la Cámara de Representantes
de Carolina
del Norte, que se realizó el pasado 7 de
diciembre en el Edificio de la Legislatura
en Raleigh, capital de ese estado.
“Usted tiene mayores posibilidades de
que lo parta un rayo que ser deportado,
siendo un inmigrante ilegal en este estado
y en este país”, dijo el alguacil del
condado de Rockingham, Sam Page,
para defender el programa de deportaciones
Comunidades Seguras, que ha
sido cuestionado nacionalmente por no
cumplir el propósito de expulsar criminales,
sino humildes trabajadores que
han dejado en este país la fuerza de sus
músculos y el aliento de sus pulmones.
Siguiendo su analogía, durante la administración
del presidente Barak
Obama, los rayos habrían matado a más
de un millón en este país, que ha sido
el guarismo de indocumentados expulsados
de Estados Unidos en los casi tres
años de su gobierno.
La afirmación del sheriff es tan “”trucha”,
tan inconsistente y tan malintencionada,
como la calumnia.
La realidad es que en 2010 el Servicio
Nacional del Clima (NWC) reportó solo
19 muertes en el país por culpa de los
rayos.
Por eso es igualmente irresponsable,
que el otro expositor del día, el sheriff,
Terry Johnson, del condado de Alamance,
se atreviera a afirmar que los indocumentados
le cuestan al estado más
de dos billones de dólares (en inglés) y
que todos se tragaran la enchilada completa,
sin deglutirla.
Las cifras de Johnson provienen de un
informe de la Federación para la Reforma
de Inmigración (FAIR), que fue
iniciada por John Tanton, un oftalmólogo,
quien fue denunciado por la organización
de defensa de los derechos civiles,
Centro de Leyes sobre la Pobreza
en el Sur (SPLC), revelando sus propias
palabras, por tener conexiones con grupos
racistas, e incluso neonazis.
FAIR ha funcionado con aportes del
Fondo Pioner, una organización no lucrativa,
que promueve la eugenesia, una
filosofía que trata de respaldar científicamente
la teoría de que la raza blanca
es superior.
Pero algo así eso no es extraño, saliendo
de Johnson, que ha dicho que los
valores morales de los mexicanos son
diferentes de los estadounidenses: “En
México, no hay nada malo en tener relaciones
sexuales con una niña de 12 o 13
años de edad”.
Johnson fue demandado en el verano
pasado por el Departamento de Justicia
alegando que sus empleados temen
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