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“Gracias por hacernos visibles – a nosotros directores invisibles.”
Esas fueron las primeras palabras que salieron de la boca del aclamado director mexicano Arturo Ripstein, al dirigirse a la audiencia durante su reciente visita a Minnesota.
Ripstein estuvo aquí para el 24 Festival Internacional Minneapolis-St. Paul anual, que incluyó una corta retrospección de su trabajo y ofreció varias oportunidades al público para interactuar con el hombre considerado como el director viviente más grande de México.
El jueves 26 de abril fue la primera de tales oportunidades y Ripstein, junto con su mujer guionista, Paz Alicia Garcíadiego, agradeció al grupo presente en el Bell Auditórium por su apoyo y apuntó las dificultades de hacer películas fuera de la corriente comercial.
La película mostrada esa noche fue “La Perdición de los Hombres”, una meditativa comedia negra que, como mucho del trabajo de Ripstein, se centra alrededor de los temas del machismo y la violencia y quiere hacer que el público piense dos veces, que se rían de una manera diferente. No es un filme de los fáciles, pero es el tipo de filme que interesa a Ripstein y Garcíadiego, sin importar las dificultades para que se haga.
“Detrás de cada película que no pertenece a la corriente comercial, hay un milagro, sin duda”, dijo Ripstein.
Cuatro décadas haciendo cine
El comienzo de Ripstein en el mundo del cine es casi mítico. Hijo del productor de cine
Alfredo Ripstein, Jr., creció rodeado por el mundo del cine. En 1962, con menos de 20 años, empezó su carrera como el director asistente sin cheque del legendario director Luis Buñuel en “El Ángel Exterminador.”
Ripstein ha dicho que gracias a Buñuel, “Entendí que había una opción alternativa, que no todas las películas tenían que estar hechas de la manera en que las películas comercias se hacía, que había un camino alternativo, y era absolutamente fascinante y sorprendente y atemorizante descubrirlo. Y yo decidí tomar ese camino.”
En 1965, dirigió su primer largometraje “Tiempo de Morir”, que fue producido por su padre y que fue escrito por Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. La película comenzó una tradición de hacer películas independientes escritas por autores latinoamericanos de alto rango y dio comienzo a la reputación de Ripstein de ser un cineasta visionario y arriesgado.
Risptein ha estado trabajando con Garcíadiego durante los últimos 20 años y dijo “Yo he trabajado con algunas de las plumas más
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