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NUEVA YORK (AP).- Una empresa de Nueva York adquirió los derechos del nombre de Muhamed Alí esta semana, lo cual demostró que incluso el púgil más grande de todos los tiempos tiene un precio.
¿Qué importancia puede tener un nombre? Pues mucho para la empresa de entretenimiento CKX, que desembolsó 50 millones de dólares a Alí por el derecho de explotar su nombre y su imagen con fines comerciales.
Es mucho dinero, más del que ganó Alí en toda su carrera en los cuadriláteros, pero hay que pensar en las posibilidades.
Lo primero que se me vino a la mente era que finalmente me iba a poder comprar esa camiseta que siempre quise, con la fotografía de Alí en el frente y la célebre frase que empleó cuando se negó ir a la guerra de Vietnam en la espalda.
¿Pasado de moda? Sí, tal vez, pero aún tendrá alguna relevancia en nuestra época actual.
Otro ex campeón mundial, George Foreman, tiene acaparado el mercado de los artefectos pequeños para cocina en Estados Unidos, por lo que es difícil descubrir dónde se podría vender la imagen de Alí en la cocina.
Podría ser posible vender muñequitos que muestren a Alí subiendo las escaleras y encendiendo el pebetero de los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta. Incluso, si se le acciona un interruptor, Alí incluso tiembla cuando enciende el pebetero.
Se trata de un negocio y por 50 millones de dólares, CKX deberá generar productos que vendan.
Además será triste, porque esto lo hace uno pensar en por qué todo, incluidos los idolos del deportes, están disponibles al mejor postor.
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