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Por Anna Meyer y Lucinda Morales
Padres y otros familiares de un adulto con una enfermedad mental se enfrentan a varios retos. Puede que la persona con una enfermedad mental viva en otra ciudad o que no haya información médica disponible para los familiares. Además, a menudo es difícil hallar o entender información exacta sobre la enfermedad.
Juana Muñoz y su marido se encontraban en esta situación hace un año. Aunque su hija de 32 años se le había diagnosticado depresión y ansiedad hace varios años: “Sólo hace poco tiempo nos dimos cuenta de que ella tenía una enfermedad. Pensábamos que muchas de sus decisiones malas eran resultado de su personalidad y no de una enfermedad”.
Recientemente, la hija de Juana se mudó a otro estado. Al estar tan lejos de su sistema de apoyo, sus padres notaron que su ansiedad había aumentado. La compra de una nueva casa y el inicio de un nuevo trabajo la abrumaron tanto que no podía hallar un psiquiatra local, y dejó de tomar sus medicamentos.
Aunque querían ayudar a su hija, Juana dice: “No teníamos dónde acudir para que nos explicaran lo que podíamos hacer o lo que ella podía hacer. No puedo contar todas las llamadas que hice hasta que alguien me habló sobre NAMI”. NAMI es la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales, y tiene una oficina en St. Paul, Minnesota.
Juana retrasó en llamar a NAMI Minnesota: “hasta el siguiente problema que tuvo nuestra hija,” nos cuenta. Juana y su esposo visitaron a su hija, y se quedaron espantados por lo que vieron. “Había una crisis”, dice Juana “Nuestra hija estaba a punto de perder su trabajo y su nueva casa por su comportamiento. Yo estaba desesperada, así que llamé a NAMI Minnesota para aprender de los recursos que me pudieran dar”.
Después de pensar en sus opciones, Juana y su esposo vinieron a un taller gratis de cinco horas que proporciona NAMI Minnesota. Se llamaba “Esperanza para el Futuro”. Dice Juana: “No podíamos optar a un curso de mayor duración porque nuestra vida parecía demasiada incierta, y creíamos que necesitábamos tomar el control de las crisis de nuestra hija inmediatamente.”
Dice Juana: “Esperanza para el Futuro fue exactamente lo que mi esposo y yo necesitábamos. Fue maravilloso. No resolvió
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