“No soy sexista”: El sexismo en las generaciones jóvenes

Por Megan Strom

meg_strom@hotmail.com

 

Para entender cómo perdura el sexismo en los Estados Unidos, solamente hay que considerar el siguiente ejemplo de la generación más joven en este país. Se trata de Mo’ne Davis, una muchacha de 14 años que es lanzadora de béisbol, quien se encuentra entre las pocas chicas que han jugado en la Serie Mundial de Béisbol Juvenil. Además, es la primera chica afroamericana que ha jugado en esta serie, y como si esto fuera poco, ya apareció en la portada de Sports Illustrated.

 

Davis ya había destacado su talento en varios deportes, como el fútbol y el baloncesto, pero su mayor logro lo hizo durante un partido de la serie del 2014 en el cual lanzó un shut-out. Es decir, no permitió que el equipo contrario notara una sola carrera durante el partido. En pocas palabras, Mo’ne es una deportista talentosa que ha roto barreras para las mujeres en los deportes quien, sin lugar a dudas, tendrá un futuro exitoso en cualquier deporte que escoja.

 

El sexismo sale a la luz a la hora de celebrar los logros de Mo’ne. Disney había propuesto hacer una película sobre la deportista para reconocer el impacto que ya ha tenido a su corta edad en los deportes y en promover la igualdad entre los géneros. Al enterarse sobre la película, un beisbolista a nivel universitario en Pennsylvania, Joey Casselberry, publicó un tuit comentando que no merecía que se hiciera una película sobre ella y usó la palabra “puta” para describirla.

 

En vez de comentar sobre los logros increíbles de Davis, Casselberry decidió denigrar a esta joven de la forma más despreciable. De esto, podemos concluir que si para un hombre joven, de aproximadamente 20 años, es completamente normal llamarle a una chica de 14 años “puta” en Twitter, no es la primera vez que hace semejante comentario. Además, es muy probable que entre sus amigos esta forma de referirse a las mujeres es aceptable, ya que publicó su comentario en una red social donde generalmente los que lo leen son amigos o conocidos. Esto en sí es preocupante, ya que es una representación del estado actual del sexismo en este país.

 

Preocupa también el hecho de que esto representa la perpetuación del sexismo en las generaciones jóvenes. Esto es porque es probable que Casselberry y sus compañeros pensaban de esta forma desde hace mucho tiempo, y apenas están usando los medios de comunicación para expresar sus pensamientos de forma pública. Si piensan que es aceptable publicar algo sexista en los medios de comunicación, no hay duda que esto es algo normal para los hombres de esta generación.

 

Casselberry se vio obligado a disculparse tras perder su lugar en el equipo de su universidad. Hay dos problemas con su disculpa que apuntan hacia la problemática del sexismo hoy en día. Primero, ¿cuál fue la razón por la disculpa? ¿Si no hubieran quitado a Casselberry del equipo de béisbol, le habría pedido disculpas a Davis? En términos generales, aunque hay personas que piden disculpas por llevar a cabo actos sexistas, ¿esto realmente implica que se sienten arrepentidos y que van a cambiar su comportamiento?

 

El segundo problema es que su disculpa no fue exactamente una disculpa, ya que usó la frase clásica de los sexistas para defenderse: “Yo no soy sexista”. De ninguna forma esto implica que Casselberry va a cambiar en el futuro, ni que se siente arrepentido por hacer y pensar de forma sexista. Dicho esto, podemos esperar que este hombre y todos los demás que usan la misma frase para disculparse sigan diciendo y pensando de la misma forma.

 

No hay manera fácil de erradicar el sexismo de la noche a la mañana, ya que es algo que es parte de la sociedad que, como demuestra este ejemplo, se aprende a una edad temprana. Esto quiere decir que los padres juegan un gran papel en inculcar la igualdad de lo géneros en sus hijos para evitar que se fomenten nociones que cualquier sexo es mejor que el otro. Otra cosa que podemos hacer es no callarnos cuando escuchamos comentarios como los que hizo Casselberry. Fácilmente podemos insistir en que nuestros amigos piensen dos veces cualquier comentario sexista que digan o que escriban. Solo así podremos acabar con el ciclo de sexismo que se renueva con cada generación nueva.