No somos “hispanos”, somos mexicanos

Opinión por Marcos Dávila

Si te ves como mexicano y hablas como mexicano, para el reaccionario conservador estadounidense eres un mexicano, y para el reaccionario conservador estadounidense un mexicano radicado en EEUU es un “ilegal”, y un “ilegal”, siendo que es un “criminal peligroso”, debe ser encerrado y luego deportado.

Los mexicanos radicados en EEUU, sea cual sea su “estatus”, están en el mismo barco. Una “residencia legal permanente” no le garantiza nada a nadie, ya que quien cuente con ese estatus también pertenecerá a la categoría de los “deportables”. Cruel pero cierto. En cuanto a las leyes de EEUU la vida da vueltas, por eso el inmigrante “legal” no debe confiarse. Es de sobra conocido que algunos “ilegales” llegarán a ser ciudadanos estadounidenses, mientras que algunos “legales” perderán sus privilegios y sus papeles.

La preocupación del individuo de la Casa Blanca por la inmigración de los descendientes de Cuauhtémoc es señal de que el mexicano está creciendo (a pesar de los golpes) en números y en influencia cultural en los EEUU.

Los mexicanos radicados en EEUU tienen una gran ventaja, que consiste en que pueden influir en los asuntos de México y al mismo tiempo influir en los asuntos de EEUU (económicamente, políticamente, filosóficamente y culturalmente). Y la ventaja de que cuentan con una patria que les brinda como referencia una gran variedad de dignos ejemplos de lucha: Pancho Villa, Emiliano Zapata, Ricardo Flores Magón, Lucio Cabañas (sólo por mencionar algunos)…

Si los politicos estadounidenses están en guerra contra el mexicano, entonces el mexicano debe estar a la altura de las circunstancias y aprender a defenderse. Una buena autodefensa es por medio de la actividad política. El mexicano se debe concientizar, porque cuando llegue a ser mayoría en EEUU necesitará tener claridad en cuanto a la definición de su rumbo.

Si el mexicano arriesga la vida para llegar a EEUU, no hay duda de que será capaz de arriesgarlo todo para defender a su familia, para defender lo que ha construido, para defender su integridad, para defender su dignidad de mexicano.

Los mexicanos radicados en EUUU, frente a los ataques racistas, deben estar unidos y defenderse los unos a los otros. Para empezar, vayamos dejando en claro que no somos “hispanos” sino mexicanos.