No olvidemos a nuestros desaparecidos

Opinión Por: Marcos Dávila

Como todo buen padre o madre naturalmente actuaría, varios padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos, en algún momento han llegado a sentir “culpabilidad” por una cosa o por la otra: que si porque les permitieron a sus hijos irse a la Isidro Burgos, que si tan sólo les hubiesen prohibido estudiar, que si de alguna forma “hubiesen podido hacer algo” para que la tragedia no ocurriera…

El acto de terrorismo de Estado del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, es uno más de los muchos tristes casos que han ocurrido en México históricamente, es tan sólo una agresión más, de las varias, del Estado en contra de los mexicanos.

De las familias de los 43 no hay una sola que se haya tragado la “versión oficial” del simulador desgobierno de Enrique Peña Nieto. Los padres y madres de los 43, haciendo lo que las autoridades nunca hicieron, desde que les arruinaron sus vidas al arrebatarles salvajemente lo más preciado, desde siempre han dicho que no van a parar de buscar a sus hijos y que incluso están dispuestos a perder la vida en el proceso. Han sido un ejemplo para los mexicanos y para mucha gente alrededor del mundo.

Aunque sólo a quien le pasa podrá entender cómo es que se siente que te desaparezcan a un ser querido, millones los han hecho suyos y han exigido el esclarecimiento de lo ocurrido a los 43 jóvenes como si fuesen hijos propios, hermanos, tíos, primos, mejores amigos…

Creo que si no fuera por los padres de familia de los 43 y por todos aquellos quienes han levantado sus voces, tanto en México como fuera de México, Ayotzinapa ya se habría olvidado desde cuándo. Sin embargo, la consigna de ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos! ha seguido más que vigente en el transcurso de estos 5 años de la desaparición forzada de los 43 muchachos, cuyo crimen fue querer ser alguien en la vida, intentar superar la pobreza y convertirse en maestros para enseñar y ayudar a transformar a su patria.

Las familias de los 43 de Ayotzinapa, con su perseverancia y su sacrificio, nos han enseñado a no olvidarnos de nuestros desaparecidos.

¡Verdad y justicia ya!