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Después de haber permanecido aislado y prácticamente sepultado por la nieve que no paraba de caer en Washington, tengo la esperanza de que el clima cambie, sea más benigno, y para finales de marzo los cerezos que pueblan las avenidas de la capital florezcan.
Y es que faltan cuatro semanas para el domingo 21 de marzo, una fecha definitiva en el persistente objetivo de lograr una reforma migratoria integral en 2010.
Para ese día se ha programado la Marcha Por América, una manifestación en el corazón del Distrito de Columbia con el fin de presionar a los ocupantes del Capitolio y la Casa Blanca para que actúen en una legislación que legalice a los indocumentados y provea seguridad en las fronteras.
En esa fecha se necesita que reine la misma atmósfera de entusiasmo que acompañaba al líder Cesar Chávez en su saga andariega por los campos del país, cuando para reclamar derechos se rasgaban las guitarras y las voces de los activistas entonaban el estribillo “de colores se visten las flores en la primavera”.
O que se reviva el ambiente de júbilo de la primavera de 2006 cuando el país entero presenció el desfile interminable de camisetas blancas y el grito de “Sí Se Puede” de los inmigrantes que pedían la abrogación del proyecto de ley Sesenbrenner que criminalizaba a los indocumentados, incluyendo a los menores de edad.
El movimiento popular enterró la propuesta del congresista de Wisconsin, pero la causa de los inmigrantes sigue siendo una asignatura pendiente para los políticos de Washington.
Hasta ahora a los legisladores les ha faltado la valentía requerida para componer el ineficaz sistema migratorio actual y como los avestruces han evadido resolver un problema que mantiene en vilo a 12 millones de personas que carecen de estatus y permanecen en el limbo.
El escenario de la manifestación será la zona de monumentos de la capital, donde el mártir de los derechos civiles Martin Luther King pronunció hace casi 47 años su inolvidable discurso “Yo tengo un Sueño” durante una manifestación que se llamó Marcha por los Trabajos y la Libertad.
Ahora, medio siglo después, se busca aliviar la pesadilla de un sector de la sociedad al que se ha arrinconado y algunos pretenden despojarlo de cualquier derecho, de cualquier opción.
Una muestra de los alcances de la visión anti inmigrante fue
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