Muchas preguntas y un solo Corazón.

¿Seguramente alguna vez en tu vida, quizás temprano, cuando tenías 10 u 11 años te preguntaste por primera vez lo siguiente? ¿Qué es el corazón? ¿Porque la gente cuando habla de amor se refiere al corazón, no es el corazón aquello que bombea sangre a todo nuestro cuerpo y nos mantiene vivos? ¿Porque la gente cuando se enamora dice entregar el corazón? ¿O Cuando están triste dicen que les duele el corazón, cuantos no hemos tenido un heartbreak?

Hay muchas explicaciones científicas, espirituales y exploraciones filosóficas sobre la conexión entre nuestro corazón físico y nuestro corazón “espiritual”. Puede que no creas que existe alguna o que hay una explicación científica, fisiológica para todo aun para ese enorme boquete en el pecho que sentimos ante un evento sumamente doloroso. No importa cual sea el caso, te invito a que reflexiones sobre la siguiente oración:

“Que tu corazón recuerde la verdad de quién eres.”

Espero continúes leyendo y antes de que descartes esto como un post “fresita motivacional”, le dediques un poco mas de tu atención.

Que significa: “Que mi corazón recuerde”? ¿Como el corazón va a recordar? Empecemos por ver cual es el significado de la palabra “recordar”. ¡Sorpresa! Recordar viene del latín “recordari” que se compone re (que significa “de nuevo”) y cordis (que significa “corazón”). O sea que recordar podría decirse que es “Volver a pasar por el corazón.” En algunos lugares también significa “salir del sueño, despertar”. ¿Un momento, pero la memoria no se encuentra en el cerebro? ¿O en aquello que llamamos mente (que no es lo mismo)? ¿Y si te dijera que el corazón tiene su propio cerebro? Pensaran que estoy loca, pero no lo digo yo, estudios científicos han demostrado que el corazón tiene su propio cerebro, si te interesa leer más al respecto puedes ir a https://www.mindfulscience.es/la-fascinante-ciencia-de-la-inteligencia-del-corazon/.

¿Siguen ahí? ¿Entonces, para que el corazón recuerde debemos partir de la premisa de que ya sabía algo no? O sea que hay cierta sabiduría en nuestros corazones, hay cierta inteligencia entonces. Si esto es cierto, haría sentido que nuestro corazón contestara la pregunta: “quién soy?” No “quien soy” en términos de mi nombre es Lola, la hija de Lydia la mama de Lucía y Enrique la vecina de Maria, tengo 41 años, soy puertorriqueña. Estas contestaciones vienen de lo que mi mente conoce.  “Quién soy en verdad.” Y por verdad voy a usar esta definición:

“Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna”. ¿Pero si somos seres en constante cambio cómo es posible mantenerse igual? ¿Habrá algo verdadera sobre mí, algo que no cambie?

Sus vidas son con mucha probabilidad bastante complicadas, siento llegar hoy cargada de preguntas para las cuales no tengo necesariamente respuestas. Hay algo de lo sí estoy segura, no pienso pedirle a nadie que las conteste por mí. Nadie mejor que yo puede saber quien soy, mucho menos recordar. Hay otra cosa que también sé por experiencia. Mi mente me ayuda a hacer muchas cosas, pero no es la más indicada contestando este tipo de preguntas. Si no es mi mente y no es otra persona, porque no preguntarle al corazón. ¿Cómo? Separa un tiempo y un espacio donde puedas estar tranquilo. Respira hondo llevando aire hacia el fondo de tu pecho. Repite esto por unos minutos. Conecta con tu cuerpo y haz una pregunta. Continúa respirando hasta que llegue una respuesta. No siempre llega en forma de palabras, puede ser un deseo, una sensación, una emoción. El corazón habla otro lenguaje, si lo escuchas con atención, es posible que lo recuerdes también.