Mitos del plan migratorio de Trump

Por María Peña

El plan migratorio de la Administración Trump pretende servir de guía para las negociaciones en torno a la legalización de los “dreamers”, pero el documento contiene mitos que durante años grupos conservadores han usado para exigir la represión de los inmigrantes indocumentados en EE. UU.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, afirmó hoy que el plan no contiene “propuestas radicales” y que, de hecho, medidas como la construcción del muro fronterizo han tenido apoyo bipartidista en el pasado.  Pero el documento carece de detalles sobre su costo total y repite numerosos argumentos erróneos sobre el sistema migratorio.

“Nos preocupan muchas cosas en este plan, comenzando con el hecho de que es casi un lugar común que tanto el presidente Trump como el Fiscal General Jeff Sessions hagan recomendaciones de política apoyándose en falsedades”, dijo a este diario Heidi Altman, directora de políticas del Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes (NIJC, en inglés).

“El problema es que al final no hay rendición de cuentas… con tanto ´ruido´ y un ciclo de noticias corto, no creo que los legisladores puedan profundizar y entender las capas de imprecisiones e ilegalidades propuestas en este documento”, afirmó Altman.

Según Altman, uno de los objetivos de la Administración “claramente es regresar a solicitantes de asilo legítimos”.

A continuación, un resumen analítico de los cinco mitos o falsedades principales que cimientan el plan, según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y de grupos pro-inmigrantes, entre éstos el NIJC:

Deficiente seguridad fronteriza. El documento exige la construcción de un muro en la frontera sur, más recursos y más agentes para impedir el flujo de inmigrantes indocumentados y otras actividades ilícitas en la frontera. Pero un documento del DHS de septiembre pasado reconoció que, hoy por hoy, es más difícil cruzar la frontera hacia EE. UU., mientras que otros informes apuntan a un descenso en los cruces ilegales, en parte por el “factor Trump” y la sola amenaza de que todo inmigrante indocumentado será detenido y deportado.

“Agujeros” que facilitan el ingreso de niños no acompañados. El documento pide endurecer los requisitos en torno al “miedo creíble” para solicitantes de asilo, modificar la llamada “Ley Wilberforce” de 2008 y eliminar el “Acuerdo Flores” de 1997, dos medidas que protegen a niños no acompañados detenidos en la frontera y garantizan sus derechos bajo acuerdos internacionales.

El sistema de asilo de EE. UU. ya es uno de los más duros del mundo, y si ha habido “fraude” el número de casos ha sido minúsculo. El Tribunal Supremo estudia ahora la práctica del gobierno de mantener en detención prolongada y sin audiencia a fianza a solicitantes de asilo.

Por otra parte, la Administración se queja de “resquicios” que impiden la deportación expedita de niños no acompañados, que en realidad son protecciones que éstos tienen para el debido proceso.

Además, el documento no ofrece pruebas de que el ingreso de niños no acompañados de Centroamérica haya alentado la crisis humanitaria en la frontera sur en 2014.

Hay mucha “migración en cadena”. La Administración quiere reducir drásticamente las visas por vínculos familiares, de manera que sólo se concedan a cónyuges e hijos menores de ciudadanos estadounidenses y residentes legales.

Su objetivo es poner coto a la “migración en cadena” que supuestamente ocurre cuando un inmigrante sirve de “imán” para que familiares lejanos también emigren a EE. UU.