México, país de repatriados; llega a su fin, la política de no tener política migratoria

Por Luis Manuel DE LA TEJA

luis@bordercouncil.org
Ciudad de México.- Con una pirámide demográfica de 34 millones de connacionales residentes en Estados Unidos, los mexicanos son un nación dentro de otro nación; jurídica y constitucionalmente gozan de la doble nacionalidad tanto para los que la adquirieron por naturalización como para sus descendientes , lo que redefine conceptual y jurídicamente nuestro país como una nación transterritorial con una creciente influencia social económica y social para ambos países, misma que representa un riesgo segmentarla y fragmentarla con una visión sectorial como lo advirtió Tonatiu Guillén, presidente del Colegio de la Frontera Norte.
La creciente interrelación e interdependencia producto de la movilidad migratoria de ser un país de origen, tránsito, destino y repatriación, hacen que la migración en México trascienda de política gubernamental a convertirse en un asunto de interés nacional.
Toda vez que en 2013 se equiparó a tasa cero, a 300 mil el número de cruces y deportaciones, plantea una redefinición conceptual y jurídica de la nación mexicana desde una óptica transterritorial, misma que requiere como lo afirmó el Presidente Enrique Peña Nieto, “incorporar permanentemente a la sociedad civil en la planeación, atención, evolución y control de los procesos migratorios a efecto de democratizar la toma de decisiones “ , bajo la premisa de considerar su contribución al desarrollo regional que deberá ser un eje estratégico para el diseño de políticas públicas como lo aseveró la Diputada Amalia García, presidenta de la Comisión de Asuntos Migratorios de la Cámara de Diputados.
Históricamente la migración en México era una válvula de escape, enmarcada en el mejor de los casos, como un tema de política exterior y de atención exclusiva a las diásporas, sin que hubiera un interés realmente en retener y contener los flujos, como tampoco revertir los factores socio económicos que la provocaban y reproducían.
La consulta de Trabajo Sectorial sobre Migración organizado por la Secretaría de Gobernación a través de la Subsecretaria de Población, Migración encabezada por la Mtra. Mercedes del Carmen Guillén Vicente, y secundado por el titular de la unidad de política migratoria, Lic. Omar de la Torre permitió que 17 funcionarios de alto nivel de instituciones federales y estatales consultaran a miembros de organismos internacionales; derechos humanos; organizaciones de migrantes, académicos y representantes de la sociedad civil organizada a contribuir por primera vez en el diseño institucional de la Migración como Política de Estado de manera transversal, multicausal y multisectorial del que se espera sea no solo un instrumento de planeación, programación, seguimiento, evaluación acorde al entramado migratorio, sino que ponga a México a la vanguardia en gestión migratoria.
Es una oportunidad histórica para que México cumpla lo que propuso desde 2010, cuando fue anfitrión del cuarto Foro Mundial de Migración con el tema central: ‘Alianzas para la migración y el desarrollo: prosperidad compartida – responsabilidad compartida’.
El Programa Especial de Migración 2013-2018 plantea una necesaria e impostergable reencuentro de la nación consigo misma que se ha aquilatado como un vínculo estructural con Estados Unidos del cual México no puede sustraerse por lo que es imperativo generar estrategias locales de desarrollo intergubernamental mediante la participación de estados y municipios, incluyendo a las diásporas y a las sociedades locales, con base en el perfil social de los repatriados.
La tasa cero se explica por la disminución de los flujos laborales al vecino del norte debido a la recesión económica en Estados Unidos que no termina por superarse y en segundo lugar el endurecimiento de la barda fronteriza aunado al clima anti- inmigrante local, junto con las repatriaciones forzadas explican esta drástica reducción del flujo al mercado norteamericano.
En el contexto mexicano, la reducción del flujo se explica por la captación del mercado en la economía informal que absorben los flujos laborales mismos que obliga a estrategias de desarrollo local dirigidas a zonas tradicionalmente expulsoras, requerirá como lo aseveró Tonatiuh Guillén de acciones estratégicas. Primero, para mitigar los posibles costos sociales derivados de la no migración; segundo, crear las condiciones materiales que mejoren la calidad de vida de estas áreas y en lo posible reducir la probabilidad de una migración posterior.

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