México del Norte

Por Jorge Mújica Murias

jmujicam@gmail.com

 

De Que Puede, Puede

 

Curiosamente, a estas alturas del campeonato, ya nadie discute si el presidente Barack Obama puede o no puede tomar acciones ejecutivas para aliviar la situación de millones de inmigrantes indocumentados. Sus paleros que hace algunos meses insistían en que “el presidente no puede tomar acciones ejecutivas” ahora simplemente justifican que no las tome, pero ya se les olvidó que supuestamente “no puede” tomarlas.

Nomás para requeteinsistir en el tema, aquí van algunos ejemplos concretos, históricos, de lo que algunos presidentes han hecho, ejecutivamente, en cuanto a inmigración. Durante la Segunda Guerra Mundial, el presidente Roosevelt negoció y autorizó, él solito, el famoso Programa Bracero, para sustituir con trabajadores inmigrantes legales, mexicanos, a los trabajadores agrícolas gringos que mandaron a pelear en Europa antes de que el ejército soviético solito derrotara a los nazis. El acuerdo violaba, de hecho, la cuota de visas destinadas a mexicanos, hasta que el Congreso aprobó el programa un año después, y cuando expiró, en 1947, el siguiente presidente, Truman, lo  continuó por sus pantalones hasta que el Congreso lo volvió a autorizar en 1951.

También después de la guerra, Truman autorizó la entrada, sin ley de por medio, de 250 mil europeos, entre refugiados y ex-criminales nazis, y el Congreso se tardó tres años en aprobar la Ley de Desplazados que dejó entrar a otros 400 mil. Y ya hablando de guerras, al terminar la de Vietnam, Gerald Ford autorizó de emergencia la entrada de 200 mil colaboradores del régimen títere de Vietnam del Sur, y el Congreso lo siguió con la Ley de Migración y Refugio de Indochina, que autorizó fondos para los “refugiados”, pero se tardó cinco años para emitir la Ley de Refugiados que le dio estancia legal a casi un millón y medio de inmigrantes de aquellos lugares.

 

A Pura Conveniencia

 

De hecho, cada vez que le ha convenido, el presidente de Estados Unidos ha emitido órdenes de un tipo o de otro para permitir que miles o cientos de miles de indocumentados se queden aquí sin ser molestados. Se han emitido órdenes ejecutivas para los ex-soviéticos, los afganos, los estudiantes chinos, los cubanos, que entraron por decreto hasta que en 1966 se aprobó la Ley de Ajuste Cubano, precisamente para “ajustar” su situación irregular aprobada por el presidente. En 1980 entraron los llamados “marielitos”, 130 mil, y 40 mil haitianos. A los primeros Jim Carter los dejó pasar como en su casa, pero no a los haitianos, que tuvieron que pelear sus casos en la corte, hasta que recibieron un estatus, de parte del presidente Ronald Reagan, como “entrantes”, lo cual nadie pudo aclarar hasta que en 1986 se aprobó la famosa Ley de Reforma y Control de Inmigración conocida popularmente como “la amnistía”.

El triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua arrojó a Estados Unidos a 200 mil refugiados y ex-colaboradores del dictador Somoza, y Reagan ordenó que no los deportaran por más indocumentados que estuvieran. Y luego siguieron 190 mil salvadoreños, con el primer DACA, estatus de Deportación Diferida en 1990, que duraron así diez años hasta que el Congreso los regularizó en 1997. En ese mismo año se ordenó la suspensión de la deportación de un cuarto de millón de inmigrantes que habían tenido problemas burocráticos con la ley de 1986, para darles chance de quedarse. Y pa’ cerrar, en 1990, se autorizó la política de “Justicia Familiar”, para un millón y medio de parientes de quienes se legalizaron en la amnistía y que podrían pedirlos una vez que sus trámites terminaran.

¿Por qué entonces Obama no implementa ahora una política de protección para algunos inmigrantes indocumentados y se quiere esperar hasta “después de noviembre”?

Porque ahora “no conviene” dicen sus paleros. No le conviene al Partido Demócrata porque podrían perder el escaso margen de 5 senadores que les da mayoría, en la cámara alta. Que le vayan a preguntar a los deportados, a sus familias y sus hijos si conviene o no, digo yo.

Dicen que “no conviene” porque si Obama actúa el Partido Demócrata perderá su mayoría y entonces sí que “ahí viene el coco” porque si los Republicanos ganan entonces le va a ir mal a todo el país, no solamente a los inmigrantes indocumentados.

Yo desde aquí pienso que los Demócratas ya perdieron hasta la vergüenza. Siguen jugando a la política con el tema migratorio y punto. Y pienso que si ganan los Republicanos, simplemente van a aprobar una cosa a la que le van a llamar “Reforma Migratoria Integral” igualita que la que han estado impulsando los Demócratas, con más barda fronteriza, más agentes de la Migra, más cárceles y demás, y con una legalización en abonos, con salida y regreso, por dos años, estilo “acción diferida”, que es lo mismito que Obama podría ordenar ahora.