México del Norte

Jorge Mújica Murias

El Muro en Problemas

El “grande”, “hermoso”, “el más hermoso muro” de Donald El Trompas Trump está en problemas. Parece que si llega a existir, será después de que El Trompas salga de la Casa Blanca.

Esto es lo que se desprende de las noticias esta semana de la famosa barda. Esta semana se cumplió el plazo (ampliado porque el primero nadie lo peló) para presentar propuestas e iniciativas para su construcción, y aunque unas 200 compañías presentaron proyectos, solo tres de las grandes constructoras del país pareció interesada.

Entre otras razones, porque algunos estados como Illinois, y ciudades como San Francisco, donde sí se aprecia la participación de la comunidad inmigrante adoptaron resolutivos de que las compañías que participen no recibirán contratos locales. Es importante, porque los contratos locales son reales, proyectos a uno o dos años, y en cambio el muro es un castillo en las nubes.

Otras compañías, como Pyrophase, con oficinas en Chicago, dicen que metieron una propuesta “por pura curiosidad”, según declaró su vocero Arthur Handelman.

A la mejor la falta de interés tiene que ver con que John Kelly, Secretario de Seguridad Nacional, declaró en la semana a la Comisión de Seguridad del Senado que “es poco probable que construyamos un muro de mar a mar”. O tal vez a que el Secretario del Interior, Ryan Zinke dijo que “la frontera es complicada para hacer un muro. ¿En dónde lo pondríamos? ¿En qué lado del Río (Bravo)? Si la ponemos de nuestro lado le cedemos el Río a México; no podemos ponerlo a medio río, y los mexicanos no nos van a dejar ponerlo de su lado”.

O tal vez la reticencia se deba a gente que apoyó a Trump y luego se arrepintió y está haciendo públicos sus sentimientos, como D’Ann Loop, de Brownsville, Texas, que de pronto se acordó de que hace diez años ya le pusieron una porción de muro fronterizo en su propiedad. “Nos pusieron una reja, nos encerraron”, y su terreno quedó dividido. El problema es que su casa en ese terreno quedó… del lado mexicano. Ahora tienen que “cruzar la frontera” para ir de su granja a su casa.

El Muro en Trumpilandia

También puede ser que las compañías tengan miedo. Miedo, dicen, porque no solamente las atemoriza la posibilidad de perder contratos de verdad, con dinero que si existe, por andar de aventureros en la frontera.

Y sí, porque la frontera efectivamente es problemática. Si uno mira un mapa, parece una rayita en línea recta y algunas curvitas del Río Bravo, pero de cerca, el río está lleno de vericuetos, viborea entre cañadas y cañones, da vueltas y tiene3 pantanos, y en muchos lugares simplemente no hay poblados ni carreteras en un centenar de kilómetros. En otras palabras, habría que construir pueblos completos para los trabajadores, que ni modo que se vayan a comer lunch a cien kilómetros o viajen esa distancia mañana y noche para encontrar hoteles…

En fin, que el famoso muro está cada día que pasa pareciéndose más a un sueño de la mente enfebrecida del Trompas, un sueño en Trompilandia.

A la mejor entendiendo al inquilino de la Casa Blanca, una de las propuestas es hacer un muro que sirva de atracción turística. Un tal Michael Hari, de la compañías Crisis Resolution Security Services propone un muro recreativo y turístico, “una barrera física para la inmigración, símbolo de la determinación estadounidense de defender nuestra cultura, lengua, nuestra herencia’ y de paso serviría para andar en bici”.

Dice Hari, ex asistente de alguacil en Illinois, que “se podría caminar o andar en bicicleta, y agrega que su muro sería mucho más barato que los demás porque estaría lejos de la frontera, hasta a cien kilómetros, para evitar las complicaciones de las vueltas y recovecos del Río Bravo. En algunos casos, algunos pueblitos como Marfa, en Texas, quedarían del lado mexicano. El diseño de Hari medio se parece a la muralla china, con dos paredes rellenas de tierra con una calzada peatonal en medio.

El tal Hari, por cierto, fue inmigrante indocumentado en México y Belice, a donde huyó con sus dos hijas después de separarse de su esposa y se negó a darle la custodia infantil. Lo acusaron de secuestro infantil en 2006. Su experiencia, dice, lo hizo entender “por qué la gente infringe la ley y tengo mucha compasión por la gente en esta situación”.

En fin, que una de las más grandes promesas de campaña del Trompas se está también yendo al hoyo, o por lo menos, al río…