México del Norte

Jorge Mujica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

¿Será melón, será sandía…?

Donald El Trompas Trump prometió un millón de cosas, el oro y el moro, para ganarse el voto sobre todo de los anti-inmigrantes. Pero a dos semanas de que tome posesión, la pregunta es ¿qué puede realmente hacer y qué no? Aquí le va una guía a los lectores, y al Trompas mismo, porque de seguro que ni él sabe.

Primero, puede eliminar DACA, el programa que concede un permiso de trabajo a los jóvenes que entraron a Estados Unidos antes de cumplir 15 años. Fue una Orden Ejecutiva de Barack Obama, y otra lo puede eliminar. Pero DACA tiene dos partes, un permiso de trabajo con número legal de Seguro Social, y la protección contra la deportación,  y no se me ocurre ninguna razón para eliminar la primera parte, que garantiza el pago legal de impuestos. DACA puede desaparecer por Orden Ejecutivas, por una ley emitida por el Congreso o con una decisión de la Suprema Corte. La segunda y tercera formas tardan más, meses y hasta años.

Segundo, no puede usar los datos de los beneficiarios de DACA para ir por ellos a sus casas y deportarlos. Eso requeriría otra ley más, y tal vez una decisión de la Suprema Corte porque sería considerada anticonstitucional.

Tercero, puede eliminar con una simple firma las llamadas “prioridades para las deportaciones”, aunque la Migra rara vez las usó. Se supone que no se debe deportar inmigrantes que no hayan cometido crímenes mayores, ni a los discapacitados, madres solteras y otras categorías. Pero igual, revocarlas puede llevar algún tiempo, y no sucedería el 21 de enero, al día siguiente de tomar posesión, tal como prometió. En todo caso, eso solo nos deja igual a como estamos.

Cuarto, no puede cumplir su promesa de agosto pasado de que “En el primer día, voy a comenzar con la eliminación rápida de inmigrantes ilegales criminales de este país, incluyendo la eliminación de los cientos de miles de inmigrantes ilegales criminales que han sido liberados en las comunidades estadounidenses bajo el gobierno de Obama y Clinton”.

Eso es una chorrada. Lo hemos dicho antes y lo repetimos: para deportar a alguien hay que darle acceso a las cortes y una oportunidad de pelear su caso, a menos que se viole la Constitución, lo cual es muy difícil que suceda, porque toda personas en territorio gringo, sin papeles o ciudadano, tiene derecho a un proceso legal ante los tribunales, y actualmente hay un retraso de hasta seis años en los tribunales migratorios. Ya lo vimos durante el régimen de Obama, las Cortes y jueces migratorios no pueden deportar más del récord de 300 o 400 mil personas por año, y hay medio millón de casos pendientes. Los nuevos arrestados tendrían que ponerse al final de la cola. Y mientras más arresten, más cola.

¿…o será la mentira del otro día?

Quinto, podría volver al programa iniciado por Obama de “Comunidades Seguras”, la Polimigra, o sea autorizar policías locales a procesar inmigrantes indocumentados. Es posible pero también complicado. Con “Comunidades Seguras”, Obama deportó a 300 mil inmigrantes entre 2009 y 2013, pero luego las ciudades “santuario” se negaron a hacerle el trabajo fácil a la Migra. Y El Trompas poco puede hacer contra las ciudades santuario, constitucionalmente autorizadas a tener sus propias leyes criminales.

Sexto, lo del famoso muro que según él México va a pagar es muy difícil, física y económicamente. El muro se autorizó desde 1996 y se construyó a medias porque algunas partes de la frontera son propiedad privada, ecosistemas delicados o protegidos, reservaciones indígenas o terrenos francamente imposibles de trabajar, acantilados, barrancas y ríos donde cada milla costaría millones de dólares. El Congreso tendría que autorizar, en cálculo rápido, unos trece mil millones de dólares. Por eso desde hace años la construcción se cambió por vigilancia tecnológica.

Y siete, El Trompas podría volver a hacer redadas en centros de trabajo, las Obama cambió por redadas de papel, donde la Migra revisaba los documentos de los trabajadores y exigía que el patrón los despidiera. Es posible pero complicado. Cada acción se lleva meses de preparación, no es cosa de ir fábrica por fábrica correteando gente. Pero a la mejor El Trompas no lo hace por no dañar a los grandes empresarios, como él mismo, porque no es tan fácil encontrar trabajadores “legales” o ciudadanos para muchas chambas malas y que pagan poco.

En fin, creo que El Trompas hará poco, no mucho, y dejará que el tema se olvide poco a poco hasta que se vaya. Y nosotros, aquí estaremos todavía.