México del Norte

Por Jorge Mújica Murias

jmujicam@gmail.com

A La Cama

Conozco mucha gente que dice que no le interesa la política porque “es muy complicada”. Capaz no se han dado cuenta de que es divertidísima también. Para ilustrarlo, checamos las últimas discusiones sobre eso que se llama el “mandato de las camas”, esa estupidez que requiere que el gobierno federal “proporcione” 34 mil inmigrantes detenidos al día para las cárceles federales que están privatizadas, es decir, en las que el gobierno gringo paga compañías privadas para que las administren.

Imagínese el lector una ciudad donde la policía estuviera obligada por ley a detener mil personas al día. Así es en Estados Unidos. En 2009, después de que Barack Obama asumió la presidencia y el Partido Demócrata tenía mayoría en las dos Cámaras del Congreso, el reaccionarísimo y anti-inmigrante senador Demócrata Robert Byrd, jefazo del Comité de Seguridad Nacional logró la aprobación del “mandato de las camas”. Obliga al gobierno federal a tener 34 mil inmigrantes detenidos al día en sus 250 cárceles, bajo pena de pagar una multa a las compañías privadas que manejan las cárceles. El gobierno paga 120 dólares al día por detenido, 2 mil millones de dólares al año. Más que por cuarto en un Holiday Inn.

Lo divertido es que ahora el Partido Demócrata quiere echar su propio mandato para atrás, y los Republicanos no lo dejan. Dicen que eso “asegura que se cumpla la ley”. Sus seguidores, como Jessica Vaughan, del anti-inmigrante Centro de Estudios de Inmigración, dicen que “hay que asegurar que quienes están en proceso de deportación estén detenidos, para que no huyan”. Han de tener miedo, supongo, que se huyan a México; nada de andarse “autodeportando” gratuitamente.

Entre sus críticos están, además de cualquiera que tenga sentido común, hasta ex-funcionarios de la Migra, como Víctor Cerda, jefe de deportaciones en la administración de George Bush, quien dice que eso es un razonamiento absurdo, simplista, y el mandato es demasiado caro. “No hay suficiente dinero para eso”, dice Cerda, “y no creo que haya que usar los impuestos para encarcelar a todo el mundo”.

No Tengo Pero Lo Gasto

Pero en los planes de Obama si hay dinero. Su presupuesto para 2015 incluye 38 mil 200 millones de dólares para Seguridad Nacional, 2 mil 600 millones solo para la Migra, entre ellos 450 millones para detención y remoción de “inmigrantes peligrosos”, y 24 millones para los programas de Polimigra. Y a nivel estatal, este mes, el gobernador (Demócrata también por cierto), Jerry Brown, comprometió mil 140 millones de dólares por tres años para “rentar” miles de celdas, mientras que la compañía Geo ganó un contrato federal en Alexandria, Virginia, de 8 y medio millones de dólares al año para enjaular inmigrantes, y se ha gastado casi tres millones de dólares en “lobby” para conseguir sus contratos.

Claro que hay alternativas más baratas al encarcelamiento, como los grilletes y brazaletes electrónicos, que cuestan 10 dólares al día, pero entonces no habría negocio. Y es tal negocio que, por ejemplo, hubo una gran pelea entre Alabama y Georgia en 2010-2011 para ver quién se llevaba más lana para las cárceles privadas.

El caso es que el año pasado los Republicanos derrotaron una propuesta del Demócrata Ted Deutch para reducir el famoso “mandato de las camas”, por 232 votos contra 190. La propuesta fue apoyada por David Price, Demócrata del Comité de Seguridad Nacional, diciendo que se deben usar otras alternativas más baratas. Lo chistoso es que David Price votó en favor del “mandato” en 2009, como segundo de a bordo de Byrd.

La propuesta de reducir el número de detenidos no viene de la bondad de nadie, sino que es parte de quienes, en el Partido Demócrata, se dan cuenta de que las políticas anti-inmigrantes de Obama los van a hacer perder el electorado latino este noviembre que viene. Entre familiares deportados y encarcelados, a veces por meses antes de deportarlos o presentarlos a juicio, los latinos ya se están dando cuenta de una clara realidad: Demócratas y Republicanos se acuestan juntos, en la misma cama, cuando se trata de anti-inmigrantismo y dinero. Dentro de la llamada “reforma migratoria integral”, la cosa de las camas no se soluciona, sino se acrecienta, con mandatos de cárcel obligatoria para los inmigrantes indocumentados, de uno a 20 años, dependiendo del caso.

Lo único que nos queda a nosotros es asegurarnos de que todo el mundo lo sepa, y presionar a las organizaciones que supuestamente están en favor de la inmigración, para que no se metan también a la cama junto con los dos partidos, y mucho menos que metan a la comunidad en una orgía de intereses y dinero.

 

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