México del Norte

Por Jorge Mújica Murias

mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Principios y Finales

Los “principios” enunciados por el Partido Republicano hace una semana para “solucionar” el “problema migratorio” podrían ser el principio de eso que se dado por llamar la “reforma migratoria”.
Pareciera estar abusando de las comillas, pero es que más bien los principios Republicanos son me parecen una base de negociación para que los Demócratas lo piensen y decidan qué hacer.
Se repiten conceptos viejos, como que “la seguridad fronteriza tiene que ser el primer paso”, queriendo decir que les gusta la idea de gastar miles de millones de dólares para tener la frontera más vigilada del mundo; el de que un inmigrante sin papeles no va a poder trabajar ni “en las sombras”, ni debajo de la mesa aunque le paguen por debajo de la mesa. Insisten en un programa para garantizar que todo el que entre salga, un milímetro punto cortos de la propuesta de ponerle a cada turista un microchip que mandaría una alerta por satélite para saber si se pasó un segundo de su visa o su permiso de estancia temporal.
Meten ideas nuevas, como una ley que obligue al presidente a “aplicar estrictamente la ley de inmigración”, como si los dos millones de deportados de Obama y el hecho de que la seguridad fronteriza rebasa en gastos a todas las demás agencias policíacas de Estados Unidos no fuera suficiente, y para prohibirle que haga lo que de por sí solo ha hecho a cuentagotas, ejercer sus poderes de discreción como Ejecutivo.
Por supuesto, insisten en que hay que hacer las cosas poquito a poquito, arreglar cada tema por separado, como si la vida se pudiera separar en capítulos de un libro en vez de ser un todo, revuelto y combinado. Es como comerse un omelet separando todos sus ingredientes.
El plato fuerte, la legalización de los inmigrantes indocumentados, es también cantaleta repetida. Mil requisitos, multas, cuotas inalcanzables para muchos, eventual posibilidad de ciudadanía, y saber más inglés, historia y civismo que cualquier gringo.
Interesantemente, agregan el cambio de un sistema de visas de familia a uno de trabajadores.

Y Vuelve la Burra al Trigo

Un par de días antes que los republicanos, los autonombrados “líderes” del “movimiento” sacaron sus propios “principios”, nomás que estos no parecen para negociar.
El Movimiento por una Reforma Migratoria Justa, es decir los asalariados de organizaciones de Washington que no saben qué es un trabajador indocumentado, insisten en que las visas deben seguir estando basadas en la unidad familiar y que todo el mundo debe poder hacerse ciudadano.
Luego ponen una petición correspondiente más a una carta a los Reyes Magos, que dice a la letra: “Proporcionar oportunidades para una migración futura con seguridad y manteniendo las protecciones a los trabajadores”. Ni idea de a qué se refieran, porque en este país ni los trabajadores ciudadanos tienen ni seguridad ni protección.
Parecen aceptar la idea de militarizar la frontera, siempre y cuando se haga “con una política que respete la frontera y la comunidades fronterizas”. Lo mismo dicen de las deportaciones y el encarcelamiento de los inmigrantes, en las que se deben “respetar la seguridad” del deportado y “restaurar el derecho legal y civil” en los procesos. A’i le dejo la chamba a un historiador para que me diga cuándo existió eso. Finalmente, demandan a los políticos “reconocer la humanidad de los inmigrantes”.
Por demás difícil. Así las cosas, parece que los Republicanos quieren negociar algo para recuperar votos en la comunidad inmigrante, latino por lo menos, pero los “líderes” inmigrantes no los van a dejar.
El riesgo de no poner las cartas en la mesa para una negociación real, que garantice realmente derechos para los inmigrantes a entrar y salir, vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos nos hace sospechar que vamos a ver otro round de sombras de política electoral y no de soluciones al sistema de inmigración.
Curiosamente, Barack Obama rapidito dijo que sí, que se acepta una negociación sin que la ciudadanía para los indocumentados sea requisito. Luis Gutiérrez le hizo eco igual de rápido, diciendo que “si demandamos ciudadanía para todos no vamos a conseguir la legalización de nadie”.
Parece claro entonces. El Deportador en Jefe tratará de negociar algo para borrar sus millones de familias separadas y los Republicanos se adornarán porque al fin hicieron algo. Habrá que esperar a que publiquen las letras chiquitas para poder leerlas y ver si finalmente este año se aprueba algo bajo el título de “Reforma migratoria”. Aunque en realidad no lo sea…

 

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