México del Norte

Jorge Mújica Murias
mexicodelnorte@yahoo.com

Hipocresía Política

“No puedo ni imaginar la angustia de los padres”, declaró al diario La Opinión la precandidata Hillary Clinton. Yo no puedo ni imaginarme cómo es que no puede ni imaginárselo. Es fácil. Son 43 jóvenes, los de Ayotzinapa, que ya no felicitan a la mamá el 10 de mayo ni le llaman por teléfono al papá, y padres y madres que ni siquiera pueden ir a poner un ramito de flores en las tumbas de los jóvenes.

“Si yo estuviese en el gobierno mexicano, no estaría descansando hasta descubrir lo que pasó”, continúa la precandidata. Nomás que sí está. Forma parte nominalmente del gobierno mexicano desde que era Secretaria de Estado de Barack Obama y apoyó que se descongelaran los fondos del Plan Mérida, condicionados a que se mejoraran los derechos humanos.

De hecho, en enero de 2011, después de que se revelaron un montón de documentos diplomáticos entre México y Estados Unidos en WikiLeaks, la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton se disculpó con la entonces Secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, por la “vergüenza que había tenido que pasar” por la denuncia de abusos, mal uso de fondos y fraudes cometidos en México bajo Felipe Calderón, y le aseguró que cambiarían la historia para que los medios fueran más positivos y que le iba a “explicar al Congreso de Estados Unidos por qué debía continuar dándose el dinero del Plan Mérida”.

Las denuncias de abusos y violaciones a los derechos humanos llovían y la gente desaparecía a diestra y siniestra, la Clinton consiguió para México varios helicópteros Sikorsky UH-60M Black Hawk, equipo de espionaje, de comunicaciones, programas de computación, incluyendo bases de datos biométricos y demás. Por eso, es mucha hipocresía que diga a La Opinión que “Si hubiese algo que EU podría hacer para ayudar, yo sería la primera en ofrecerlo”. De remate, dice (como ahora ya los mexicanos la empezaron a llamar) Killary Clinton, que “Trabajaré muy duro para ser una buena socia para México y seguir presionando para reformar el gobierno y el respeto de los derechos humanos”.

Para rematar el remate, dice que “Si yo estuviese en el gobierno mexicano, no estaría descansando hasta descubrir lo que pasó con esos 42 [sic] jóvenes. Su secuestro fue una terrible violación de la ley; es algo por lo que todos en México deberían unirse, para encontrar respuestas”.

Política Hipócrita

Típico. Además de que ni siquiera sabe que no fueron 42 sino 43 (se parece a Trump diciendo que “estuvo en el 7-11 en vez del 9-11), Clinton parece no saber que en México la gente sí está unida, pero en contra del gobierno que ella tanto se preocupó de ayudar.

Luego se va al tema de la inmigración, y asegura que los Demócratas van a ganar la mayoría en el Senado y que entonces presentaría un proyecto de ley y lograría su aprobación. Eso no es hipocresía, es falta de memoria. Durante los cuatro años que fue Secretaria de Estado de Barack Obama, los Demócratas tuvieron mayoría en el Senado y las propuestas de inmigración no llegaron a ningún lado, pero en fin.

No delinea su propuesta de ley, pero sí dice que apoyará DACA y DAPA, pero se le olvida (y aquí no es falta de memoria sino plena hipocresía), que siendo senadora por Nueva York rechazó que se le dieran licencias de manejo a los inmigrantes indocumentados, enfrentándose al gobernador.

Y se centra en lo que llama los programas de integración inmigrante. Va a bajar las cuotas para naturalizarse como ciudadano de Estados Unidos (aunque no menciona que eso depende del Congreso, no de la presidencia), que ayudaría a 9 millones de personas. De nuevo, no dice cómo ayudar a los 11 millones de indocumentados, sino solamente a los nueve millones de residentes legales.

Su programa de integración, versión moderna de aquello que llamaban el “melting pot”, la teoría gringa de que uno es “americano” y debe olvidarse de su origen, conjugaría los servicios dispersos para inmigrantes, y ayudaría también a los refugiados. Ahí es donde la Killary me colma el plato.

Convenientemente se olvida, también por hipocresía, no por Alzheimer, que no hace siquiera dos años que emitió su famosa frase de que “no porque los niños lleguen a la frontera piensen que los vamos a admitir. Hay que devolverlos a Centroamérica para mandarle un mensaje a sus padres”.

De Centroamérica, dice que quiere “ver cuánto más podemos ayudar a estabilizar la situación, porque estoy de acuerdo en que las muertes, la actividad criminal, están desestabilizando”.

Ya nomás queda recordarle su apoyo, como Secretaria de Estado, al golpe de estado en contra de Manuel Zelaya. De ahí viene esa situación de muertes y actividad criminal. Pura hipocresía pura…