México del Norte

Dos y Medio Contra Dos-Punto-Nueve

Jorge Mújica Murias
jmujicam@gmail.com

El 15 de enero la Suprema Corte de Justicia resolvió o anunció, todavía no se sabe al momento de escribir esta líneas, si toma cartas en el asunto de los poderes ejecutivos de Barack Obama en relación con sus planes de inmigración. Fue un día importante para la comunidad inmigrante.

El caso es decidir si Barack Obama puede implementar sus políticas administrativas de DACA-plus y DAPA. DACA-plus es la ampliación del programa para personas que llegaron a Estados Unidos sin papeles antes de cumplir 16 años, o sea que fueron traídos sin que su voluntad contara mucho, y que les otorga permisos temporales de residencia por dos años y un permiso de trabajo. La ampliación, básicamente consiste en eliminar la edad límite de 35 años.

El otro programa, DAPA, daría un permiso similar a los padres de ciudadanos estadounidenses, a los padres de chamacos ya nacidos acá. En teoría, los dos programas beneficiarían unos 2-punto-nueve millones de inmigrantes indocumentados, según cifras del Instituto de Investigaciones PEW.

Es el último chance de que la Suprema Corte vea el caso en 2016, y abre un arcoíris de posibilidades. Si lo toman, la resolución sobre el futuro de estos millones de personas se podría dar hacia mayo o junio. Si le dan la razón a Obama, los trámites para los permisos se iniciarían unos 90 días después, digamos en septiembre, y el Partido Demócrata se adornaría como mona de circo y recuperaría la confianza y por lo tanto el voto de los latinos, muy disminuido por las constantes redadas de Barack Obama. Si Obama pierde, culpará a los Republicanos y se hará el mártir, diciendo que trató de hacer hasta lo ilegal por beneficiar a los latinos. En todo caso, el Partido Demócrata sale ganando, porque en noviembre son las elecciones generales presidenciales.

En otras palabras, todo es parte de un asqueroso juego político, juego donde las piezas son los inmigrantes indocumentados. Barack Obama, el Deportador en Jefe, tendrá tiempo de que a la gente se le olvide que ha deportado a dos y medio millones de indocumentados y ha separado decenas de miles de familias y, en todo caso, podrá terminar su período presidencial diciendo que deportó a dos y medio millones de inmigrantes pero “benefició a dos-punto-tres millones”.

Rezos y ayunos

¿Y el movimiento por los derechos de los Migrantes? Bien, gracias.

Mientras esperan la decisión del máximo tribunal de Justicia para revisar los fallos emitidos por un tribunal de Brownsville”… varias organizaciones (Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM), el Centro para el Cambio Comunitario (CCC), la Conferencia Civil de Derechos Humanos, el Proyecto Avance, la AFL-CI, el movimiento Promise Arizona, el Florida Immigrant Rights Coalition y el Consejo Nacional de Iglesias de Cristo), convocaron a una vigila de rezos y ayuno en las afueras del edificio de la Corte.” Así dice el único artículo periodístico que me encontré por ahí y que cubre el evento.

Y yo me pregunto en qué cabeza cabe reaccionar ante un suceso de tal magnitud con “rezos y ayunos”.

No estoy en contra de que la gente crea lo que quiera creer. No serviría de nada estar en contra, de todas formas, pero simplemente no lo entiendo. Es parte de ese fatalismo de que “todo está en manos de Dios”, que para mí, es la excusa perfecta para no hacer nada.

Quiero pensar en otro escenario: en vez de dejarlo todo en la manos de Dios y rogar, no sé, para que se ablanden los corazones de los Republicanos o de los jueces reaccionarios de la suprema Corte o algo, se me ocurre que podríamos haber estado marchando en las calles por todo el país, para crear un clima político apropiado para una resolución favorable.

Soy de la idea de que los problemas se resuelven cuando crecen, cuando se vuelven grandes problemas, como lo es estos días la cuestión de la brutalidad policíaca contra negros y latinos por todo el país. Todo político reconoce hoy que hay un problema con los señores vestidos de azul, y la gente se ha movilizado en las calles constantemente desde diciembre, lo cual obliga al gobierno a tomar algunas medidas. Puede que el problema mayor no se resuelva, pero por lo menos habrá paliativos para aliviar el problema de la brutalidad y la verdadera masacre que la policía ha cometido impunemente durante años.

Lo peor del caso es que esto ocurre en medio de las redadas que Obama está llevando a cabo por todos lados. Más de un centenar de inmigrantes fueron arrestados en Carolina del Norte, Georgia, Texas, Illinois y otros lugares, y no ha habido movilizaciones fuertes de protesta.

Mientras Dios decide hacer algo, bien podríamos estar haciendo algo nosotros…