Lucha por 15 dólares en USA

Por Marco Dávila

No contar con lo suficiente para pagar la renta, pasar hambre, tener que pasar la noche en la calle es tan injusto e inhumano como el hecho de que en un país tan rico como Estados Unidos, un trabajador gane un salario mínimo de abajo de 8 dólares la hora.

Un salario de 15 dólares, claro está, es lo más justo en la actualidad, es necesario y es mucho más humano que cualquier salario que no llega ni siquiera a los 10 dólares. Cuando se le paga un salario digno al trabajador le irá mejor tanto al empleador como al trabajador mismo; los trabajadores serán más vivaces, serán más productivos e incluso tendrán una actitud más positiva en su vida diaria; como los que ganan salario mínimo son los principales clientes de los pequeños negocios, si el salario del cliente aumenta, entonces contará con más recursos, gastará más, consumirá más bienes y productos en los pequeños negocios de su comunidad y al pequeño negocio le irá mejor.

El trabajador batallará menos para pagar la renta y se tendrá más potencial para erradicar la necesidad de que dos o tres familias tengan que vivir amontonados en la misma vivienda; 15 dólares como salario mínimo beneficiará sobre todo a quienes menos ganan, a las ‘minorías’, mexicanos, centroamericanos, inmigrantes en general; el incremento al salario mínimo traerá más estabilidad, e incluso, más felicidad al hogar y a la vida del trabajador. En lo general, aumentar el salario mínimo beneficiará a la economía nacional.

Los únicos a favor de que los bolsillos de quienes más duro trabajan y menos ganan sigan vacíos, que las cosas sigan igual, que no se aumente un centavo al salario mínimo, son: las grandes corporaciones, los conservadores y los esclavos de hogar. A los multimillonarios les duele que se mencionen 15 dólares como salario mínimo, les duele porque 15 dólar representa el doble del actual salario mínimo nacional y se pasaría de un salario de hambre a un salario más humano.

Quienes han argumentado una y otra vez que, de aprobarse el aumento al salario mínimo, la economía estadounidense va a “colapsar”, podemos preguntarles, ¿por qué entonces no han colapsado las economías de Seattle, de New York, de Minneapolis, de Washington D.C., de Oregon o de California?

Uno de los retos es que antes, durante y después de la aprobación del incremento al salario mínimo a 15 dólares en las ciudades que aún no lo han hecho, las corporaciones multimillonarias harán berrinche, tirarán patadas y se resistirán, por lo que no hay otra opción más que la opción de obligarlos a aceptar este razonable incremento que beneficiará a millones de trabajadores y trabajadoras.

En conclusión —y como solución—, reduciendo el salario de senadores, congresistas, políticos de todos los niveles de gobierno y altos ejecutivos de las corporaciones más grandes, sobraría para aumentar el salario mínimo en todo Estados Unidos.