Los Convenencieros de Trump están cercando a Puerto Rico

Una Llamada de Acción para los Latinos

 

Artículo escrito por Sebastián (Sam) Hernández
Parte 1

La historia nos ha enseñado que cuando un pueblo subdesarrollado recibe un golpe fuerte, los buitres comienzan a rodearlo.  Puerto Rico se encuentra en una posición muy débil.  El huracán María llegó a la isla el 20 de septiembre de 2017.  Hasta el 30 de noviembre de 2017, sólo alrededor del 20 por ciento de las escuelas estaban funcionando a tiempo parcial, gracias a los generadores de gas donados por la comunidad internacional.  Las otras escuelas estaban cerradas. Entre 40 y 50 por ciento de los residentes de Puerto Rico aún no tienen electricidad.  Esto es una llamada de acción tanto para el presidente Trump como para los latinos en Estados Unidos.

El huracán Katrina golpeó a Nueva Orleans el 29 de agosto del 2005.  Para el 15 de septiembre, de los 1.1 millones de residentes que se habían quedado sin electricidad, el gobierno se las había ya restaurado a 861,000 (alrededor del 75%). No hay comparación con los servicios que cada lugar ha recibido.  El resultado de la comparación es pésimo para los latinos y una verdadera vergüenza para el gobierno de los Estados Unidos.

El daño causado a la isla por el huracán podría llegar hasta $95 mil millones de dólares.  Puerto Rico tiene una deuda de bonos municipales de $75 mil millones. Esto representa un total de $170 mil millones que sigue creciendo ya que, ahora, la isla está sufriendo de una crisis humanitaria.

¿Cuáles son los planes de los Estados Unidos para darle apoyo a uno de los territorios del país? No parecen adecuados. Digamos que estoy equivocado y que Trump está listo para actuar.  Él, por ejemplo, podría renunciar a los miles de millones que quiere gastar en el muro en la frontera con México (“The Wall”) con lo que ahorraría más de $1.5 trillones (millones de millones) de dólares. También podría cambiar su nueva ley para reducirles impuestos a los ricos.  Podría así resolver mucho mejor la crisis puertorriqueña.

En otro aspecto, el gobierno federal podría destinar esos fondos ahorrados al programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) para que los Soñadores (“Dreamers”) puedan permanecer en los Estados Unidos.  El reto es que estos dos grupos, puertorriqueños y soñadores son latinos.

Las posibilidades de que estas medidas sean puestas en acción por Trump son mínimas por su actitud negativa hacia las minorías étnicas.  Por supuesto, hay otras razones de dificultad para dar ayuda a la isla, pero cuando se aúnan, la respuesta efectiva sigue siendo la misma: una verdadera vergüenza para el gobierno.

Recientemente, la comunidad internacional ha prometido más de $2 mil millones para ayudar a reconstruir las islas del Caribe después de la racha de huracanes (principalmente en forma de préstamos).  Puerto Rico es una de esas islas.  Los Países Bajos (Holanda) prometieron $700 millones, La Unión Europea $352 millones, y México $27 millones entre otros.  ¿Y los Estados Unidos? El gobierno americano ofreció un total de $4.3 millones.  ¿Y cuánto de eso le tocará a Puerto Rico?

Claramente, Trump no cree en el cambio climático global ni en asignar valor a sus ciudadanos que no son de origen europeo.  ¡Esto es una ceguera racial en un momento en que casi la mitad de los Estados Unidos y dos terceras partes del Continente Americano son personas de origen no europeo!

Puerto Rico es parte de nosotros–los americanos de los Estados Unidos.  Son ciudadanos americanos, pero Puerto Rico no es un estado; es un territorio de los Estados Unidos.  Los puertorriqueños, en la isla, no pueden votar por el presidente por no ser un Estado… son impotentes. Si tuvieran representación federal para su población de 3.5 millones de personas, tendrían al menos 5 representantes en la Cámara de Representantes y 2 Senadores propios en el Congreso.  Tendrían una “voz política” abogando en nombre de la isla mediante el poder del voto.  Imagínese a Oregon, a Oklahoma, o a Connecticut sin voz en nuestro gobierno federal; estos tienen aproximadamente la misma población que Puerto Rico.  Puerto Rico es tratado como una colonia con supervisión colonial y explotación de tipo colonial.  Miles de personas han abandonado la isla porque no tienen otra opción.  Algunos pueden mudarse a los barrios pobres en las ciudades grandes donde probablemente serán tratados de una manera similar al trato que se da a otras minorías.  A aquellos, con suficientes recursos, habilidades, educación, familia distinguida y/o conexiones con influencia, les irá mejor.

Puerto Rico, como puede ver el lector, está de rodillas y es vulnerable a la explotación.  La historia muestra que la cleptocracia* o corporatocracia** de los Estados Unidos siempre está lista para tomar ventaja.  Los buitres, como en el pasado, están dando vueltas alrededor de la isla.  Se involucran en Puerto Rico con la actitud de “realmente no me importas, pero déjame ver cómo puedo aprovecharme de ti y ganar dinero”.

Trump, empezó a tomar más en “serio” el asunto, después de la protesta nacional porque había ignorado a la isla.  De repente fingió hacer un gesto “especial” al prometer públicamente en octubre que iba a “eliminar” la deuda de bonos de Puerto Rico.  Su director de presupuesto y otros en el gobierno rápida y discretamente lo hicieron abandonar la idea.  El flamante presidente que ha prometido limpiar el pantano en el gobierno (“Drain-the-Swamp”), luego recomendó reestructurar la deuda, lo cual probablemente no ayudará a Puerto Rico, pero sí a las empresas financieras que harán ese trabajo.  Trump mencionó en relación con ese trabajo a Goldman Sachs (GS), la empresa financiera de la cual reclutó a algunos ejecutivos para puestos de secretarios en su gabinete. De usar a GS, habría un obvio conflicto de intereses como los otros que ya ha incurrido su Administración.

Una investigación especial de la publicación In These Times (En Estos Tiempos) ha identificado por lo menos 24 empresas buitres. 16 de ellas son de Nueva York (territorio original de Trump), 4 son de California, 1 de Massachusetts y 3 de Minnesota.; esas últimas tres son: Värde Partners (Minneapolis), White Box Advisers (Minneapolis) y Merced Capital (Minnetonka).

Un buen ejemplo de un proyecto convenenciero es el siguiente: En septiembre 2017, “Whitefish Energy” de Montana ganó un contrato de $300 millones para reconstruir la red de energía puertorriqueña – para finalmente volver a encender la iluminación de la isla. Las credenciales de esta empresa eran dudosas.  Ha existido solamente dos años y cuenta con sólo dos empleados de tiempo completo. Su patrocinador principal es HBC Investments, una empresa de capital privado dirigida por Joseph Colonetta – ¡uno de los principales contribuyentes financieros a la campaña presidencial de Trump! Whitefish Energy ofreció reconstruir un sistema anticuado de carbón y petróleo y no una tecnología que proteja el medio ambiente; dado el apoyo de Trump al petróleo y al carbón y el hecho de que el medio ambiente no le parece importante al presidente, no sorprende el que no haya hecho caso a otros expertos que compitieron por el contrato, como “Energy Relief.”  Cuando todo esto salió a la luz, el Gobernador de Puerto Rico canceló el contrato.

Para terminar, haré una petición personal y urgente a los lectores: el formar un grupo Pan-Latino.  ¿Dónde está el descontento latino con la forma que se ha manejado este asunto tan importante? Nuestro cuerpo colectivo latino, tanto a nivel nacional como estatal, ha permanecido casi indiferente a las llamadas a una acción pan-latina.  Parte 2, a la próxima semana, trata sobre el concepto “Pan-Latino,” el liderazgo que el concepto implica y la urgente necesidad de que los latinos nos unamos para nuestro bien colectivo y respondamos al llamado a actuar en la resolución de la indiferencia hacia o la explotación de Puerto Rico. Aquellos que ya estén convencidos que es necesario actuar de inmediato, escríbanme a stanohernandez@aol.com

 

Lea la Parte 2 la próxima semana: Llamamiento por la Unidad Pan-Latino