“Los buenos demonios”

Décimo Festival de Cine Cubano

La película del realizador cubano Gerardo Chijona recrea el itinerario de un psicópata con el sosiego de un drama más bien reposado, salpicado aquí y allá con pasajes humorísticos, y con decididas dosis de crítica y reflexión social: aquí el director hace (una vez más) un ensayo sobre la hipocresía y la crisis de valores.

En principio resulta interesante el planteamiento. Desde los primeros momentos sabemos quién es el asesino, y a partir de ahí la narración abandona en buena medida el hilo criminal para regodearse en el día a día del villano, que parece un muchacho normal, simpático y cariñoso, un «luchador» sin demasiadas ambiciones, buen hijo y buen amante…

Las apariencias engañan: he ahí la tesis resumidísima. A partir de ahí se van engarzando tramas que ofrecen un panorama intencionado de la sociedad cubana contemporánea, pletórica de paradojas.

La película está basada en la novela “Algún demonio” de Alejandro Hernández, quien también es el guionista de esta adaptación cinematográfica dirigida por Gerardo Chijona.

Tito es el protagonista de la obra, un joven que a pesar de las constantes insistencias de su madre para que acabe la carrera, él quiere ganarse la vida de otra forma. Es una persona decente a ojos de sus vecinos y gente que lo conoce, lo que no saben es que se trata del autor de tres asesinatos a turistas de la zona. Hechos terribles, que a Tito parece no preocuparle y mientras tanto sigue llevando su vida normal sin un ápice de arrepentimiento o temor.

Además de Tito, en la historia juegan un papel importante la madre de este, aferrada en un cambio de la sociedad cubana; su vecina, una violinista en velatorios que tiene un affair con el joven; y el exmarido de su vecina, que, a pesar de un pasado turbio, ha conseguido tener su propio restaurante y prosperar con él. Esto refleja tres generaciones de cubanos: los que siguen creyendo en los valores de la revolución como la madre; una clase emergente o de nuevos ricos a base de buscarse la vida, como la vecina y el exmarido; o los hijos del periodo especial como Tito. Los acontecimientos que se van desarrollando en la vida de estos personajes son una reflexión del mundo de valores de la Cuba actual, pero siempre realizada a través de las sombras y del desarrollo dramático de los personajes, sin mostrar su entorno. Es una obra que afecta a toda la sociedad y a todas las generaciones de la sociedad actual cubana.

Gerardo Chijona reconoce que le costó asumir otro estilo de trabajo, otra manera de concebir una película, otras ideas.

“Mis películas, considero, son más emocionales y esta es más bien un poco fría, distanciada, aséptica si se quiere. Como se dice ahora, desdramatizada, y me costó trabajo adaptarme a la mirada, pero traté de ser lo más fiel posible a Daniel, a quien por suerte conocí desde que éramos muy jóvenes.

“Definitivamente, Los buenos demonios no es una película complaciente. No tiene mecanismos fáciles de comunicación, aunque no deja de ser entretenida. Es una película para llevársela para la casa, con el final abierto, para que cada cual piense en la situación mostrada y tome su camino”.

¿Cuáles han sido los aciertos de esta película?

Carlos Enrique Almirante no estaba incluido en el elenco, se sumó dos semanas antes de empezar a filmar. Pero él, y el elenco todo, es un gran acierto: Enrique Molina, Vladimir Cruz, Yailene Sierra, Isabel Santos, Mario Guerra, Paula Alí…Esta es la película de un malo con cara de ángel. No hay ninguna escena en la que se muestre el momento de que es malo, más bien llega a caer bien. Y la gente se cuestiona todo… El personaje lleva los buenos y los malos demonios dentro.

El filme propone una reflexión…

Es una reflexión sobre los valores morales. Es un micromundo de 5 personajes, pero con diferentes generaciones conviviendo y cada uno tiene un concepto diferente de la moral, y Tito, para colmo, no tiene ninguno, que es lo peor. La película no enjuicia a nadie ni condena a nadie porque no somos curas, fiscales, ni policías. No tiene ningún discurso que esté delante de la historia, cada cual que la entienda como quiera. Las películas son para eso, para que cada persona la lea como mejor entienda.

La película es una mirada a la Cuba de hoy, en la que conviven tres generaciones de cubanos: la fundacional, que aún cree y defiende a toda costa los ideales de la Revolución; la intermedia, que representa a la emergente clase media, y la tercera, la que nació y creció durante los últimos veinte años denominados como Período Especial con valores y comportamientos divorciados de una ética humana elemental.

A nivel interpretación, destacan las actrices femeninas Isabel Santos y Yailene Sierra que protagonizan una escena muy fuerte y muy conseguida donde las dos pelean por Tito. Isabel es también la culpable del momento más dramático de la obra, que engloba la última escena, donde quizá le ha faltado un poco de credibilidad y se ve una parte más sobre actuada.  Sin olvidarnos de que es una ficción, a través de sus personajes se muestra esa diferencia generacional e ideológica que hace que cada individuo sobreviva a su manera a pesar de todo.

Los buenos demonios se exhibirá el jueves 28 de febrero a las 7 pm. en St. Anthony Main Theatre en Minneapolis, como parte del 10.o Festival de Cine Cubano de Minnesota.  Ver más información en mspfilm.org o minnesotacubacommittee.org

Extractos de críticas de Ana Sonia Macías y Ana María Domínguez