Líderes de la Arquidiócesis: Necesitamos una investigación independiente de los prelados acusados

Martin Moylan · MPR

Los líderes de la Arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis respondieron a la última ola de denuncias sobre el abuso sexual del clero al solicitar investigaciones independientes y externas de las acusaciones contra los obispos y los prelados de mayor rango.

Las declaraciones divulgadas por la arquidiócesis se producen tras un informe del gran jurado de Pensilvania sobre el encubrimiento de abusos sexuales por parte del clero y las acusaciones de parte de un alto funcionario de la iglesia, de que el Papa Francisco es cómplice de los encubrimientos.

El Obispo Auxiliar Andrew H. Cozzens, quien estuvo involucrado en la investigación de 2014 del entonces Arzobispo John Nienstedt, dijo, “en retrospectiva, estaba condenado al fracaso”.

Dijo que no había una estructura significativa para abordar las acusaciones contra los obispos. Nienstedt había solicitado una revisión de “acusaciones graves de mala conducta … con adultos” por parte de Nienstadt.

“No teníamos suficiente objetividad o experiencia con tales investigaciones. Tampoco teníamos autoridad para actuar”, dijo Cozzens. Él dijo, “en más de una ocasión, aconsejé al arzobispo Nienstedt que renunciara por el bien de la Arquidiócesis”.

Cozzens dice que él y el Obispo Lee Piché en un momento dado creyeron que recibieron instrucciones de cerrar la investigación del Arzobispo Carlo Maria Viganò, el nuncio del Vaticano, o embajador en los Estados Unidos.

En una carta publicada a principios de esta semana, Viganò acusó al Papa Francisco y a su predecesor, el Papa Benedicto, de estar al tanto de las acusaciones de abuso sexual contra un cardenal estadounidense, y no haber actuado al respecto. Hizo un llamado al Papa a que renunciara.

El arzobispo Bernard Hebda, en una carta separada publicada con la de Cozzens, dijo que “habiendo tenido buenas razones para confiar tanto en el Papa Francisco como en el Arzobispo Viganò, personalmente no sé cómo evaluar las afirmaciones hechas por el Arzobispo.”

Hebda agrega que la única forma de resolver tales situaciones y restablecer la confianza es “algún tipo de investigación independiente dirigida por personas externas con buena credibilidad”.