Las Patronas de Veracruz

20 años ayudando a los migrantes

Por Reforma para mi

Cuando a lo lejos se escucha el tren, “Las Patronas” saben que ha llegado el momento. Dejan las ollas y las cucharas, y rápidamente toman cajas repletas de bolsas con arroz y frijoles para después salir corriendo hacia las vías del tren. Cuando este se acerca, decenas de migrantes se asoman extendiendo sus manos hacia las mujeres quienes les ofrecen el que, quizás, sea su primer alimento en varios días. –“Gracias madre”— se escucha decir por varios de ellos.

Les llaman “Las Patronas”, en parte por ser originarias de La Patrona, Veracruz y también porque en México se le llama “patrona” a una mujer con autoridad, pero también a quien auxilia a las personas vulnerables.

Este grupo de mujeres lleva más de 20 años ayudando a los migrantes que pasan por esta parte de México a bordo de “la Bestia”, el tren que los ayuda a recorrer los 3,000 kilómetros hacia la frontera con Estados Unidos. El trabajo de estas mujeres ha ayudado a miles de hombres, mujeres y niños, que en su mayoría son procedentes de Centroamérica, a mitigar la dificultad del recorrido durante el cual se reporta que muchos de ellos son víctimas de la delincuencia organizada. Para muchos de ellos, pasar por La Patrona es una de las partes más agradables de un recorrido que de otra forma es arduo.

Su tarea comenzó en 1995, cuando las hijas de Doña Leonilda Vázquez caminaban a lado de las vías del tren de regreso de haber comprado leche y pan. Durante su trayecto, unas personas que venían en el tren les gritaron que tenían hambre. Sin ponerlo en duda, las hijas de Doña Leonilda les dieron la comida que traían para su familia. Al llegar a casa, las niñas pensaron que su madre las reprendería por haber regalado lo poco que tenían. En vez, Doña Leonilda decidió organizarse con sus hijas para regalar comida a los migrantes todos los días.

Al principio eran apenas 30 porciones de comida que Doña Leonilda y sus hijas preparaban diariamente. Actualmente, se cocinan alrededor de 45 kilos de arroz y 20 de frijol por día. Además, el dinero ya no sale de la cartera de la familia sino que varias organizaciones civiles, universidades y comercios locales ayudan con la donación de alimentos y recursos necesarios para la preparación de los paquetes.

Pero, en muchas ocasiones, Las Patronas no sólo han ayudado con comida. Muchas veces les han llegado personas enfermas o heridos que se han caído del tren durante su transcurso y ellas ayudan consiguiéndoles atención médica.

Norma Romero, hija de Doña Leonilda, es quien se ha encargado de continuar el trabajo de su madre. En 2013, Norma fue galardonada con el Premio de los Derechos Humanos por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en México por su trabajo con Las Patronas. Además, el trabajo de este grupo de mujeres ha sido difundido por varios documentales como Llévate mis amores y retratado por fotógrafos como Hans-Máximo Musielik cuyas fotos ilustran este artículo.

Las Patronas son una muestra de que los héroes no siempre llevan “capa ni espada”, el heroísmo se encuentra en actos pequeños que hacen una gran deferencia para alguien necesitado.