Las mujeres que se arreglan más para el trabajo ganan más

¿Importa lo atractivo que es?

Por Megan Strom

meg_strom@hotmail.com

Si uno quiere un aumento de salario, ¿El género importa? ¿Importa lo atractivo que es? ¿Importa cuánto se arregla? Según los datos, las respuestas son sí, no y sí.

En cuanto a la primera pregunta: Lo más importante para ganar un salario más alto es ser hombre. Eso es porque vivimos en un país altamente sexista, donde el hombre todavía gana más que la mujer sin importar el grupo étnico, pero sobre todo cuando se trata de los blancos. Los datos del US Bureau of Labor Statistics de hace siete años indican que las mujeres blancas ganan $669 a la semana, comparado con los $819 que ganan los hombres blancos; sorprendentemente, se ve más igualdad entre los hombres y mujeres latinos y afroamericanos.

Si consideramos todos los grupos étnicos juntos, La Asociación Americana de Mujeres Universitarias (AAUW por sus siglas en inglés) ha encontrado que las mujeres ganan tan solo el 79 por ciento de lo que ganan los hombres. Esta brecha difiere de estado en estado; Luisiana es es peor estado en cuanto a la igualdad entre los géneros, ya que allí las mujeres ganan solamente el 65 por ciento de lo que ganan los hombres. Desgraciadamente, esto representa una mejora, ya que, en los años 70 del siglo anterior, las mujeres ganaban solamente el 60 por ciento de lo que ganaban los hombres.

En cuanto a la segunda pregunta, ser atractivo no lo es todo en el mundo laboral, pero sí ayuda, tanto a los hombres como a las mujeres, a conseguir sueldos más altos. A dos sociólogos, Jaclyn Wong y Andrew Penner, les interesaba saber si el atractivo físico de los empleados se relacionaba con su sueldo. Resulta que los participantes que se consideraban atractivos ganaban un 20 por ciento más que sus colegas no atractivos. Es decir, estos investigadores encontraron que ser atractivo es una ventaja para los dos géneros.

Sin embargo, estudios anteriores han indicado que ser atractivo es una desventaja para las mujeres que buscan puestos altos en empresas. Esto podría deberse al hecho de que las mujeres atractivas no son vistas como inteligentes, sino como objetos que existen para embellecer el mundo.

Quizás los datos más interesantes tienen que ver con la tercera pregunta que se presentó arriba: la cantidad de tiempo que dedica cada género a arreglarse para el trabajo. Las mujeres que se arreglan y se cuidan más ganan significativamente más que las mujeres que no se arreglan en lo absoluto. Wong y Penner encontraron que las mujeres que no se consideraban atractivas podían ganar hasta más que las mujeres más atractivas, pero únicamente si se arreglaban mucho. Sorprendentemente, las mujeres que se consideraban más atractivas, pero que no se arreglaban, ganaban considerablemente menos que las mujeres menos atractivas que sí se arreglaban.

Por otro lado, los hombres no sacaban tanto provecho económico de arreglarse como las mujeres.

En resumen, si uno quiere tener éxito en el mundo laboral hoy en día, por desgracia tiene que ser hombre. Hasta que las mujeres reciban los mismos sueldos que los hombres, esta situación seguirá siendo así. Ser atractivo también puede ser una ventaja, pero no tanto como la apariencia física como resultado del aseo personal. Es aquí donde se notan grandes diferencias entre los géneros: las mujeres que se arreglan mucho para ir al trabajo gozan de sueldos más altos que las mujeres atractivas que no se arreglan pueden alcanzar.

Entonces, la pregunta que queda es: ¿ser atractivo realmente es algo inherente, o es más bien algo que se hace? Según los investigadores, parece que en el mundo laboral ser atractivo es algo que se hace, y se valora porque refleja las características que serán importantes en una empresa, como por ejemplo fijarse en los detalles.

No obstante, esta idea todavía no explica por qué exhibir las características de un buen empresario a través de la buena presentación física importa más para las mujeres que para los hombres. Esto es algo que no se pudo responder usando los datos del estudio, pero los investigadores pudieron conjeturar por qué las mujeres que se arreglan más gozan de más ventajas económicas. Comentaron que estos datos reflejan una forma en que la sociedad estadounidense impone sus expectativas sobre la apariencia de las mujeres. Es decir, pone un valor económico sobre el aseo personal de las mujeres que hace que se animen a verse mejor.

Por desgracia, encima de la brecha que se nota entre los géneros en cuanto a los salarios, también se observan expectativas estrictas sobre la apariencia de las mujeres en el mundo laboral. Estas expectativas hacen que las mujeres tengan que gastar en productos de belleza y tratamientos costosos, solo por mencionar dos ejemplos. Entonces, la próxima vez que se queja de que su esposa, novia, hermana, o madre pasa demasiado tiempo arreglándose para el trabajo, quizás sería mejor preguntarse por qué tienen que hacerlo y si es justo que tengan que hacerlo para ganar un buen sueldo.

Fuente: https://www.washingtonpost.com/news/wonk/wp/2016/05/19/the-real-reason-that-so-many-women-have-to-spend-so-much-time-getting-ready/?tid=sm_fb