La Zapatilla

Si tienes hijos o hijas seguro sabrás que es muy cierto, sino seguro estarás cansada de escuchar de las personas que tienen hijos: “Nuestros hijos son nuestros mayores maestros”. Son así como un curso intensivo en uno mismo, un espejito que habla, come, se mueve, pataletea y duerme poco hasta que cumple una edad en la cual ya tiene responsabilidades y entonces decide que quiere dormir mucho (en resumen). Pasamos tanto tiempo ensenándoles todo sobre cómo vivir y dándoles instrucciones que muchas veces no nos damos cuenta de que ellos también tienen mucho que enseñarnos. A veces de unas maneras muy directas: “mama tú me dijiste que esa palabra no se dice” a veces no tan directas.

El otro día me estaba preparando para salir de mi casa y cuando busqué en el ropero identifiqué dos pares de zapatos que me podía poner para la ocasión. El primero, unas sandalias color crema que llevan un tiempito conmigo, ¡podemos decir que hemos caminado bastante juntas y ellas no lo disimulan! La verdad es un milagro que continúen con vida considerando dónde las compré y lo que me costaron, la vida te da sorpresas. El segundo, unas zapatillas que me compré recientemente, lindas y tan cómodas que quisiera tener un par en cada color y ponérmelas todos los días. Al observar los dos pares inmediatamente opté por el primer par, porque es el conocido, el que siempre está ahí, al que si le pasa algo no me importa mucho porque ya está en las ultimas. Al mirar el par nuevo pensé, pero porque no usar estos, son cómodos, ¡van perfecto y además me encantan!  Luego me convencí de no sacarlos de la caja pensando que son muy nuevos luego quizás se mojan, se ensucian, se me “gastan” muy rápido, mejor los guardo para otra ocasión.

Al día siguiente, un martes cualquiera en la mañana, mi hija escogía su ropa para la escuela y decidió ponerse un vestido especial. Al principio yo estaba un poco renuente pensando: este traje debe guardarse para una ocasión especial, pero luego algo me convenció. ¿No sé si fue su actitud de “qué momento más especial que este?”, o su carita al mirarse en el espejo, los ojos le brillaban, supe que pensaba que se veía bien porque era notable que se sentía bien. Y en ese momento mientras las dos estábamos frente al espejo, me vi reflejada nuevamente en ella y me acordé de mis zapatos nuevos y qué fue lo que me detuvo a la hora de estrenarlos.

Si hay algo que los niños nos enseñan constantemente es a vivir en el presente, para ellos el momento es ahora, ya que su concepto del tiempo es distinto (por eso pueden estar tres horas con un bocado en la boca mientras nosotras deliramos de desesperación). Además, una niña que ha sido criada en un ambiente seguro y amoroso tiene su autoestima intacta y piensa que merece lo mejor. ¡Qué concepto!   ¿Qué tiene ver la gimnasia con la magnesia? Bueno que, nuestras decisiones, a veces tan sencillas como escoger el par de zapatos que me voy a poner, a veces más complejas como si decido solicitar un trabajo o matricularme para un curso, vienen determinadas por nuestras creencias, muchas veces inconscientes. Si, por ejemplo, tengo una creencia de carencia, de que no tengo suficiente, de que tengo que cohibirme de usar lo que tengo porque “se me va a gastar”, o que no merezco algo, o no soy especial, esa creencia determinar las decisiones que tomo y cómo me comporto. ¿No sé si te ha pasado, pero a veces te dejas para lo último? ¿Guardas ese último pedazo de postre para alguien más? ¿Siempre llevas regalitos especiales para toda la familia y nunca te regalas nada? ¿Vas a las tiendas y compras algo para todo el mundo y en el carrito no hay espacio para lo tuyo? La generosidad es una virtud sin duda, pero a veces debemos prestar atención para ver si nos dejarnos a un lado y sobre todo analizar cuáles creencias estamos alimentando. Es bueno preguntarse cómo están mis creencias sobre lo que merezco en todos los aspectos, desde algo tan trivial como un par de zapatos hasta si merezco atención, abundancia y en fin amor porque todo lo bueno para mi es una manifestación del amor.

La próxima vez que te surja la duda, conecta con tu niña interna para quien solo existía este momento y merecía disfrutarlo y recuerda que mereces esa Zapatilla, acá te dejo una que encontré en un museo con un mensaje muy especial (foto).

Recuerda, si te gustó este artículo y quieres recibir más información sobre el tema o continuar la conversación con Lola, regístrate en http://bit.ly/cafeconlola