La sociedad pos-racial en los Estados Unidos

Una Farsa

Por Megan Strom
meg_strom@hotmail.com

El racismo respaldado por el gobierno de los Estados Unidos supuestamente se acabó en los años sesenta, después de que se llevó a cabo el movimiento por los derechos civiles. Gran parte de los avances que se vieron durante los años cincuenta surgió debido a los esfuerzos de los grupos minoritarios, particularmente los afroamericanos, quienes se manifestaron, fueron encarcelados, y sufrieron violencia atroz a manos de los blancos para poder lograr la igualdad racial.

Algunos dicen que vivimos en una sociedad pos-racial, es decir, en una sociedad libre de las preferencias, la discriminación, y el prejuicio basados en la raza. La elección del actual presidente Barack Obama se reconoce por algunos como el punto culminante en este país que indica que cualquier prejuicio basado en la raza ya no forma parte de nuestra sociedad.

No se dejen engañar: La sociedad pos-racial es una farsa.

Los sistemas de poder y de control en cualquier país son complicados, pero se pueden resumir de la siguiente forma: aquellos que son dueños de los medios de comunicación (los periódicos, los noticieros, el cine, etc.) y los políticos ejercen un enorme poder sobre la población porque controlan la información que consumimos. A la misma vez, esa información que vemos en las noticias o que leemos en los periódicos influye en nuestros pensamientos, en nuestra forma de ver el mundo y, de la misma forma, influye en cómo vemos a los otros grupos étnicos. Si las noticias representan una mala imagen de los afroamericanos, no es difícil de imaginar como, dentro de poco tiempo, empezaríamos a creer que este grupo es malo, violento, y problemático para el país.

Es a través de este proceso que se perpetúa el racismo que existía en épocas anteriores. La única diferencia es que mientras que antes era más explícito el racismo, hoy en día es más sutil, invadiendo nuestras casas a través de las películas que vemos, la música que escuchamos, y los libros que leemos.

Pero, ¿es correcto asumir que todo lo que vemos, escuchamos, y leemos es racista? Por supuesto que no, pero no sería difícil concluir que una gran mayoría sí es discriminatorio en contra de todos los grupos minoritarios. Si echamos una mirada a los dueños de los medios de comunicación y a los políticos, podremos entender cuan verdadera es esta noción.

El periódico The New York Times ha compilado una lista de gente que constituye los más poderosos en el país, es decir, los dueños de los medios de comunicación y los políticos. De este grupo de 503 personas, tan solo el 8,7 por ciento pertenece a un grupo minoritario. El resto es blanco. Si se encuentra a solamente 44 personas de grupos minoritarios entre los 503 más poderosos, no nos debe sorprender la idea de que los medios de comunicación y el sistema político apoyan en gran parte a los blancos, y son perjudiciales para los grupos minoritarios.

Los periodistas Park, Keller, y Williams (26 de febrero, 2016) dividieron estos datos en varios sub-grupos para que pudiéramos ver más de cerca dónde existe la mayor diversidad dentro del grupo de gente más poderosa en el país:

Los directores de las empresas más grandes en el país

  • El presidente y su gabinete, los senadores, los gobernadores, y los jueces de la Corte Suprema
  • Los alcaldes de las 20 ciudades más grandes del país
  • Los presidentes de las universidades más prestigiosas
  • Los ejecutivos de Hollywood y los productores de cine
  • Los ejecutivos de la televisión
  • Los dueños de los periódicos y las casas editoriales más importantes
  • Los dueños de los equipos profesionales de fútbol americano, baloncesto, y béisbol

El único de estos sub-grupos en donde se ve una composición casi equitativa de grupos étnicos es el gabinete del presidente, que con siete miembros minoritarios de un total de 17, se asemeja más a la composición racial del país. Sin embargo, en el resto de los grupos, entre cero y ocho miembros no son blancos.

¿Nos deben preocupar estos datos? Sí. ¿Hay algo que puedes hacer para cambiarlo? Sí. Todo cambio empieza a nivel local. Tal y como la lucha por los derechos civiles llevó a grandes cambios en los años cincuenta y sesenta, lo mismo podemos hacer hoy en día si estamos comprometidos con la idea de que la discriminación racial no es aceptable y que la noción de una sociedad pos-racial es una farsa. Puedes dar el primer paso con tu voto: los políticos tienen una enorme cantidad de poder, y si actúan a favor de los grupos minoritarios, se verán muchos cambios positivos tanto en el corto plazo como en el largo plazo.