La Mitología y su injusticia a la inmigración (Parte 2)

Por: Sam Hernández

La parte 1 se publicó en la edición 802 en noviembre de 2019 y abarcó el Mito 1: La mayoría de los inmigrantes están aquí ilegalmente. Esto no es verdad.

La mitología que se tratará en la Parte 2 es: Ahora es tan fácil ingresar a este país como lo fue cuando los inmigrantes europeos ingresaron por primera vez al principio del siglo XVII (1607). Esto está lejos de la realidad. Antes de responder a este mito, la declaración de esto me hace responder a un par de conceptos erróneos.

La historia de los Estados Unidos está llena de errores, nombres incorrectos y pecados de omisión. Los lectores creen que los blancos que llegaron a Jamestown fueron los primeros no nativos en establecerse en tierras que hoy conocemos como los Estados Unidos (1607). Esto es incorrecto.

En lo que hoy es Florida (tierra de flores), los españoles habían establecido oficialmente a la ciudad de San Agustín, el 8 de septiembre de 1565. Los españoles habían ingresado en lo que ahora es Arizona y Nuevo México en 1540, 67 años antes que Jamestown. Tenían a Santa Fe como un asentamiento próspero en la misma época en que Jamestown estaba luchando por ser establecido. Los terratenientes eran españoles, pero la mayoría de los trabajadores de la tierra eran “mestizos”, mexicanos que eran en parte “indios” originales y también españoles. Muchos de sus antepasados ​​habían vivido hace miles de años en el suroeste como nativos americanos antes de convertirse en sangre mixta. La frase anterior cuestiona, si son “mexicoamericanos” o simplemente “americanos de México” o si son “inmigrantes” en la forma en que los percibimos.

La historia de los Estados Unidos muestra que los blancos tomaron a Texas y el suroeste injustamente de ellos. Lo justo sería que se les ofrecieran más oportunidades de emigrar y convertirse en ciudadanos estadounidenses que otros inmigrantes recientes y que no nacieron en los Estados Unidos. Sería más justo, más humano y más reparador ya que ellos son más “americanos” que los anglos que establecieron a Jamestown. La ley internacional de hoy no permitiría la forma en que los EE. UU. se apoderó explícita y militantemente de gente indígena, tierras y recursos. Estados Unidos sigue explotando a otras naciones latinas “americanas,” principalmente de Centroamérica a través de tácticas de cambio de régimen. También a estas naciones se les debe de dar consideración de “reparación” a través de su actual situación de crisis económica y violencia que ocasiona a personas emigrar hacia a los Estados Unidos.

Ahora, en cuanto al Mito # 2, la inmigración es tan fácil como lo fue al principio. Recordemos que el Nuevo Mundo estaba abierto para los que podían pagar su viaje. Al principio no había reglas, regulaciones u oposición. Los nativos eran migratorios y se trasladaban con sus casas portátiles a donde estaban los animales que cazaban. Las tierras eran silvestres y vírgenes al igual que nuestros parques nacionales lo son hoy. Su concepto de tierra era la creencia de que nadie podía poseerla. La tierra estaba allí para todos.

Las guerras comenzaron desde el Atlántico hasta el Pacífico cuando descubrieron que los blancos creían que la tierra se podía comprar y poseer; entendieron que perderían sus terrenos de caza y su forma de vida. Observaron que la actitud y el comportamiento de los blancos mostraban aversión (disgusto), odio y racismo debido a su no blancura y a su forma de vida. Los trataron como si fueran esclavos y además, los trataron de convertir al cristianismo.

Desde 1607 hasta mediados del siglo XVIII, el mayor desafío para los inmigrantes europeos fue llegar aquí. La mayoría de ellos eran indigentes y llegaron como sirvientes por contrato hasta que pudieran pagar su viaje. Ya cuando al fin se establecieron en California, eran en su mayoría nacionalistas blancos y comenzaron a prohibir la entrada de inmigrantes, principalmente los chinos. A partir de ahí, las reglas de entrada se han vuelto duras, crueles y racistas. Hoy, se está construyendo un muro en nuestra frontera sur; y en México, miles de personas están acampando en espera de procesos manipulados para ingresar a los EE. UU. A menudo, los niños están siendo separados de sus padres y posiblemente nunca se vuelvan a reunir con ellos.

Entre las muchas reglas de entrada de inmigración se encuentra el probar que se es autosuficiente y que se está capacitado en un campo específico; además de que se está patrocinado por su futuro empleador. ¡Muchos de nuestros antepasados ​​que vinieron después de 1790 no habrían pasado estas reglas!

Este tema de inmigración injusta, que necesita una reforma extrema, no ha sido abordado por ninguno de los candidatos restantes que se postulan para presidente. Debería haber un movimiento llamado “Immigrant Lives Matter” – “La Vida de los Inmigrantes Importa” con ramas locales en las principales ciudades y estados de los EE. UU. Deben ser encabezados por líderes latinos entrenados, carismáticos y dedicados.

Actualmente no contamos con tales líderes en la nación como los tuvimos durante el Movimiento Chicano (César Chávez, Rodolfo “Corky” González y Reis López-Tijerina). Un líder debe tener seguidores. Recientes investigaciones demostraron que los latinos no contamos con ningún solo latino líder a nivel nacional (¡El que se acerca más y tiene una imagen fuerte a nivel nacional es el senador Ted Cruz!) Recientemente, podría ser Julián Castro. La líder local dinámica y dedicada que conozco, con seguidores activos y comprometidos, es Adriana Cerrillo de Minneapolis. Está muy claro que necesitamos más líderes a nivel local, estatal, y nacional. Organicémonos y luchemos juntos.