La lucha por abolir la migra

Opinión – Por Marcos Dávila

Lo que más pena me da de la migra (ICE, por sus siglas en inglés) es ver a mexicanos uniformados arrestando a otros mexicanos, esos no son otra cosa sino traicioneros a su propia raza. Ya llegará el momento en que se den cuenta de que ni sus uniformes ni sus papeles les servirán de nada. 

En Estados Unidos, en la actualidad, con la separación de familias latinas, en otras palabras, el arrebato de niños y bebés de brazos de padre o madre, los in-migrantes indocumentados están bajo una presión psicológica cotidiana; mientras que, por su parte, los trompistas (reaccionarios, conservadores, blancos nacionalistas frustrados, fascistas wannabe…) están encantados con la política antiinmigrante de la Casa Blanca y con el pisoteo a la dignidad de miles de personas.

Si tienen sed “tomen agua del retrete”. Entre otras sinvergüenzadas, es lo que los agentes de ICE le aconsejan a los niños que tiene encerrados en los llamados “centros de detención”, que no son otra cosa que campos de concentración, en donde los niños in-migrantes son sometidos a diversos tipos de torturas como si fuesen prisioneros de guerra.

Cuartos de piedra fríos y sin privacidad de ningún tipo, que albergan a decenas de personas en el mismo espacio reducido; retretes que, aunque sea difícil de creerlo, también actúan como bebederos y donde, irónicamente, muchas veces no corre el agua ni en el retrete ni en el bebedero; maltrato verbal y físico por parte de los agentes, y una alimentación decente que no existe. Es sólo parte de la tortura a la que ICE somete a nuestros niños.

No es que “el sistema de inmigración esté descompuesto”, como aseguran los medios masivos de desinformación y los políticos tradicionales todo el tiempo. No, lo que pasa es que las instituciones como ICE son un gran negocio para algunos empresarios y compañías que se benefician económicamente de la humillación, de la tortura y de la violación a los derechos humanos del in-migrante.

¿Abolir la migra? Sí, desde luego, porque más que una institución que sirva para “proteger” es un negocio que, a costas del sufrimiento de otros, beneficia a unos cuantos (y no se diga del capital político que esto le deja a varios políticos corruptos y oportunistas); porque tortura a las personas, incluyendo a menores de edad; porque de forma xenófoba, esta institución se enfoca en un grupo específico de gente, o sea, los latinos; porque promueve el terror y porque viola los derechos humanos. 

En vez de invertir tanto dinero en un muro que sólo crea muerte, por qué no invertirlo en combatir la enorme desigualdad que existe en Estados Unidos entre ricos y pobres. En vez de invertir dinero en una institución violadora de derechos humanos, como lo es ICE, por qué no mejor invertirlo en la erradicación de la pobreza, en educación para todos, en salud para todos, en trabajo bien pagado, sí, para todos.

La batalla por erradicar ICE, por la legalización y, en general, por la dignidad de los in-migrantes, en gran medida, pertenece hoy a la juventud (documentada e indocumentada) que no vacilará para tomar en sus manos la bandera de la libertad de los 11 millones de indocumentados, mal llamados “ilegales”.