Intervención yanqui es igual a caravanas migrantes

Opinión por: Marco Dávila

Cuando EE. UU. invade un país, los medios no lo llaman invasor.

El invasor mayor, ahora resulta que tiene mucha autoridad moral para quejarse de “invasiones” a su territorio, y hasta para señalar “culpables”. Cuando, frente a los ojos de todo mundo, las personas que están “invadiendo” a Estados Unidos (EE. UU.) son el simple resultado del intervencionismo yanqui en Honduras, y en todo Centroamérica.

EE.UU. tiene derecho a hacer lo que le plazca con sus fronteras. Sin embargo, no tiene ningún derecho a entrometerse en asuntos de Honduras, de Centroamérica y América Latina en todo su conjunto.

EE.UU. no es víctima. Honduras ha sido la víctima del principal violador de soberanías; Honduras ha sido la víctima del principal quebrantador de leyes; Honduras ha sido la víctima del principal abusador de países en desarrollo; Honduras ha sido la víctima de una dictadura apoyada, nada más ni nada menos, que por los “campeones de la libertad”, que hoy le cierran la puerta a quienes huyen de esa dictadura buscando ser libres, y que sueñan con que algún día los dejen vivir en paz.

La intervención estadounidense es también la culpable del surgimiento de revolucionarios latinoamericanos, que no pararán de luchar por una América libre.

El día que Nuestra América sea libre, ese día EE. UU. ya no la pisoteará más. Ese día ya no será más la voluntad del gobierno de EE. UU. Surgirán los nuevos Ches, los nuevos Sandinos, los nuevos Martís, los nuevos Farabundos, los nuevos Morazanes, los nuevos Zapatas, los nuevos Fideles, los nuevos Mariáteguis, lo nuevos Chávez…

América Latina tiene todo para ser la potencia más relevante de todas las potencias jamás vistas. No por nada EE. UU. se ha dedicado a derrocar gobiernos progresistas en la región.